frank-fernandezPor Martha Cabrales Arias

Santiago de Cuba, 26 sep (PL) El afamado pianista Frank Fernández ratificó hoy aquí su apego como condición natural a la más auténtica música popular cubana, a la cual estuvo estrechamente vinculado desde los inicios de su carrera.

Al explicar la resonancia en amplios públicos de varias de sus obras, afirmó que no se acercó a esa vertiente creativa sino que nació con ella desde los comienzos en su tierra natal de Mayarí, provincia de Holguín, donde conoció desde los 10 años a trovadores tan genuinos como Sindo Garay.

Dijo que esa faceta no tiene que ver con una posición estética o de promoción cultural, sino que le nace del alma y viene desde que, siendo muy joven, acompañaba al piano a la cantante Elena Burque, o se enrolaba en la aventura intelectual del nacimiento de la Nueva Trova.

En relación con su huella entre aquellos jóvenes un tanto transgresores y portadores de una cultura de vanguardia, recordó que él es el único miembro de ese Movimiento que no es propiamente un trovador, que no canta ni toca la guitarra, aunque algunos consideran que interpreta ese género desde el piano.

Tras los ensayos para el concierto que ofrecerá mañana en la Sala Dolores, a la cual considera como la de mejor acústica en Cuba, Fernández dialogó con la prensa y ratificó sus nexos con esta ciudad, un verdadero reservorio de las raíces del pentagrama nacional.

El laureado pianista y compositor calificó como excelente a la Orquesta Sinfónica de Oriente, que bajo la batuta del maestro Guido López Gavilán lo acompañará en la presentación, la cual devendrá auto-regalo por su cumpleaños 70, recientemente celebrado, y de adelanto por los 500 de la villa.

Resaltó Fernández la complejidad del concierto, desde el clasicismo vienés con piezas de Mozart, hasta la obertura de Romeo Julieta, de P.I. Tchaikovsky, La Comparsa, de Ernesto Lecuona, y otras compuestas por él y de notable calado entre los cubanos como La gran rebelión y Tierra brava.