
Por: *José Atuesta Mindiola||Hacer para aprender y conocer para amar; un sabio consejo de los abuelos. Para ellos la predicción romántica: “Antes de conocerte, mi corazón te quería”; era sólo una ficción, una irrealidad, porque nadie ama lo que no conoce; por eso nos enseñaron que para amar al pueblo donde uno nace o vive, es necesario conocer su historia, las tradiciones y los personajes que con sus aportes culturales ayudan a construir identidad.
Nuestros abuelos fueron pastoriles caminantes y se sumergían en los lentos caminos del tiempo para acrecentar su capacidad de asombro contemplando los rituales de la luna y el oscuro silencio de la noche. Muchos cultivaron el don de la palabra para ejercer su misión natural de enseñar. Uno de los abuelos que me enseñó a conocer historias y tradiciones de Mariangola fue Inocencio “Chencho” Flores. En 1930, muy joven llega de El Paso a trabajar en oficios de vaquería y la vida lo premia con 103 años. Era alto y delgado, su musculatura parecía fibras de acero, tuvo destreza para amansar caballos, hacer cercados, socolar el monte para cultivar y en sus ratos libres fue un cazador de tigre. Al llegar a estas montañas vírgenes, entró a lugares donde no había entrado un alma e hizo sus rozas. Expresaba con pausa reflexiva: “Nunca conocí el miedo, fui jinete de mi sombra, jamás el titubeo empolvó el trajín de mi caballo. Prudente anduve, cultivé la honradez y al tramposo lo alejaba de mi camino”.
Cuando en los años de 1980 -1987, estuve de rector del Colegio Rodolfo Castro en Mariangola, hablé muchas horas con ‘Chencho’ Flores y me impresionó su memoria de lucero en las narraciones de sucesos con fechas y personajes, y orgulloso comentaba sus hazañas de cazador de tigre. En homenaje a él, escribí los versos de La danza del tigre, y la profesora Leonor Angulo De Armas hizo el montaje y la coreografía. El Colegio era invitado con su grupo de danza a los corregimientos vecinos y a Valledupar. La mencionada docente se va a trabajar a la Universidad Popular del Cesar, hace el montaje de la danza y en un Encuentro Folclórico de Baile Regional en Montería gana el primer puesto. Este año, con motivo de la Semana Cultural de la Secretaría de Educación, la profesora Yeneire Guerra López revive la danza en el colegio Rodolfo Castro, viene a Valledupar y gana el primer puesto. Felicitaciones a la profesora, a la familia cabeza “los tamboreros del grupo”, a la cantante Betsy Dayana Teherán y a todos los bailadores. Felices están estos jóvenes porque en sus ratos libres lo dedican a ensayar y se alejan de la tentación del ocio desgastador de los billares y las cantinas.
Este sábado 15 de noviembre, el grupo va a bailar la danza en el marco de la XI versión del Festival “Tierra del Cachaquito” de Mariangola; que además de los concursos de acordeonero juvenil, piquería, canción inédita y voz juvenil, incluye Tríos de Guitarras.
El Pilón
10 noviembre 2014
