El empresario estadounidense Robert Kiyosaki.
“Cada uno de nosotros lleva dentro un genio financiero, el problema es que está dormido porque nuestra cultura nos ha educado para creer que el dinero es la fuente de todos los males. Nos ha alentado a aprender una profesión para que trabajemos por dinero, pero no nos ha enseñado a hacer que el dinero trabaje para nosotros”, dice en el libro Padre rico, padre pobre –en coautoría con Sharon L. Lechter– Robert Kiyosaki, quien el próximo sábado dará una conferencia en el Coliseo de la Universidad del Norte.
Jaime Delgado, MBA (Magíster en Administración de Negocios) de la Universidad del Norte, dice que “lo más importante cuando alguien quiere llegar a ser millonario es que tenga una visión clara y una intención bien fuerte de serlo”.
Pero, ¿se puede hacer dinero sin dinero?; el consenso general es que si no hay ‘con qué’, no es posible crear una empresa, sin embargo, hay opiniones encontradas respecto a esta idea.
“Lo primero que debe tener el emprendedor es una firme convicción, una idea de negocio muy bien sustentada y un mercado que realmente tenga una necesidad por cubrir. Eso es todo”, afirma Delgado, para quien “el dinero sí es importante, pero no es lo primordial”.
Para Marco Tulio Gutiérrez, vicepresidente del Instituto Nacional de Contadores Públicos del Caribe, “los innovadores tienen una riqueza intelectual que puede quedarse ‘en cero’, de no ser promovida por una organización que los financie”.
La carrera de empresario no solo es cuestión de concebir una ‘idea millonaria’ y tener un capital básico, sino que también involucra algunos factores psicoemocionales.
Según Delgado, “ser empresario es un viaje que implica muchas habilidades de tipo emocional, más que de tipo técnico”.
María Ilma Pinto Vergara, psicóloga de la Universidad Nacional, sostiene que “una empresa es el resultado de las emociones de quien la dirige. Es importante que la persona tenga inteligencia emocional -que posea la capacidad de controlar sus emociones-”. Según la especialista, “el éxito se logra en la medida en que haya equilibrio entre lo emocional y los propósitos”.
Desde la óptica de los expertos, siempre habrá muchos más empleados que empresarios, y la razón es que “el empresario se atreve a tomar riesgos, mientras el empleado prefiere quedarse seguro en su puesto de trabajo y no arriesgarse a nada”.
Mentalidad emprendedora
Un emprendedor o empresario es una persona que debe convertirse en un “estudiante eterno”. No puede limitar su conocimiento a un área específica, porque debe saber un poco de cada cosa, pero no al nivel de especializarse y ser el que más sabe acerca de algo, porque para eso está su equipo de trabajo. Debe conocer cada una de las áreas de la empresa y también las variables que le afectan a la compañía. Como dice la antigua filosofía china: “una taza llena no sirve para nada, mientras que una vacía siempre es útil”.
En ese sentido, la mente de un empresario debe ser como una taza vacía, abierta a las ideas y a no dejar de aprender.
POR:CATALINA ROJANO OVALLOS/EL HERALDO
