Jaime Garcia R.

Por: Jaime Garcia Romero

27 de abril de 2011 (www.elpaisvallenato.com)     Su diminuto cuerpo se pierde en la silla de ruedas, que por causa de sus quebrantos de salud debe usar, vestido de blanco de pies a cabezas sus nietos lo conducen, llego rodeado de una ola de personas que querían saludarlo y tomarse fotos con esta leyenda viva de la música vallenata, a la biblioteca departamental Rafael Carrillo Luquez, nombre del filosofo más connotado de la capital del Cesar y quizás el único. Eso sí, con una sonrisa en su cara y anunciando que ya no puede cantar, ni tocar acordeón.

No hay plazo que no se cumpla, ni cuerpo que lo resista. Eso es lo que está pasando por la mente de uno de los homenajeados en esta, la versión 44 del Festival de la Leyenda Vallenata, el acordeonero y compositor Lorenzo Morales, “Moralito”, quien durante el foro y conversatorio vida y obra de los juglares,  cumplido en el marco de esta fiesta musical recordó de manera desgarrada y casi con lagrimas en los ojos el pacto de sangre que hace muchos atrás perdidos en la historia, pero recordados con tristeza acordó con su rival y gran amigo: Emiliano Zuleta Baquero, “El Viejo Mile”.

Se dice y la historia es cierta, pero con guiños de leyenda, que un día hace más de 70 años, estos dos grandes juglares de la música vallenata en un verdadero acto de amistad, por iniciativa de Moralitos decidieron sellar como en la época medieval, pero no como los jovencitos embriagados de amor, sino como personas maduras y comprometidas por el cariño, afecto y apego que sentía el uno por el otro, Un Pacto de Sangre: que, cuando uno de los dos muriera, el otro dejaría de tocar el acordeón.

Y dando fe de ello, sus amigos y familiares corroboran que Moralito desde aquel triste octubre de 2005 cuando fallecido El Viejo Mile, no ha vuelto a tocar el acordeón, que era su vida.

Los parranderos que son muchos en el país vallenato, recuerdan que Lorenzo Morales no abandonada su acordeón ni para dormir, que nunca antes de la luctuosa fecha para los amantes del folclore vallenato, cual fue la muerte de Emiliano Zuleta se vio al juglar separado de su novia como le decía al instrumento que le dio presencia nacional e internacional.

Como les decía, casi con lagrimas en los ojos y entre murmullos y lamentos a veces audibles y otro no, Moralito acompañado de su hija que hace las veces de traductora, anunció que está muy cerca el reencuentro con su amigo y que hay días en que amanece con ganas de “tocar algo”, pero se acuerda de inmediato de lo pactado con su fallecido amigo y desiste de la idea.

Si bien es cierto que El Viejo Mile inmortalizo a Moralito cuando lo reta en La Gota Fría, este suceso también sirvió para que estos dos personajes se volvieran buenos amigos y desde aquella famosa parranda ocurrida en Urumita La Guajira en 1929, naciera uno de los episodios más comentados de la música vallenata y sobre el que más se ha escrito.

Nostálgico, recuerda que aquel día le toco regresar a Guacoche porque su mamá le había encargado un mandado y el viejo mile aprovecho esto para decir y escribir la primera estrofa de La Gota Fria:

Acordate moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parada
te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia…

Hoy Lorenzo Miguel Morales Herrera, quien aprendió a tocar el acordeón a los 12 años y a los 17 ya su nota alegre y melodiosa influenciada por el gran Chico Bolaños era conocida, vive tranquilo, con la satisfacción del deber cumplido, pero contrario a su fama, el dinero le ha sido esquivo y solo hasta ahora La Fundación Festival de La Leyenda Vallenata se acuerda que existe este virtuoso y ágil acordeonero y en  buena hora le rinde el merecido homenaje negado por años.

Y como haciendo un anuncio Moralito recuerda
Le mande a deci a Emiliano Zuleta que para los carnavales me espere. (Bis)
El quiere tocar conmigo la tecla y así como yo le digo el no puede
En mi nota no hay quien mande, conmigo no hay quien se meta
Rutina tiene Morales para Emiliano Zuleta
Del paseo la carta escrita