Por:Jorge Nain
Me ha llegado un escrito del académico Nicolás Ramón Contreras Hernández, nacido en Tolú, quien en un trabajo de metodología de la Investigación llamado: Esencia y Vigencia de la Música Vallenata. El que al parecer contó con todo el rigor investigativo, pero por cuestiones de espacio, sólo puedo publicar algunas de sus conclusiones, por supuesto con el fin de que abramos la polémica al respecto:
“1) Es falso que el vallenato exista como ritmo, que su cuna sea Valledupar y que su esencia sea la clasificación hecha por Consuelo Araujo, Alfonso López Michelsen, quienes al crear el nuevo departamento del Cesar del cual el ex presidente fue su primer gobernador, urdieron un relato fundacional, apoyado por el acceso que tenían a la gran prensa de siempre (El Espectador, El Tiempo, RCN, Caracol, Todelar), en el cual se tomaron por asalto los aportes de otros departamentos y subregiones del Caribe Colombiano y los incluyeron como ”originarios” del Valle – la arepa ’e huevo entre otras- y de lo cual una de las muestras es: una parranda con los vallenatos de Gabriel García Márquez en Aracataca para 1967, fue reseñado en la prensa bogotana por Gloria Pachón de Galán como “Festival Vallenato en Aracataca”.
Esta conclusión se fundamentó en: un trabajo bibliográfico de un señor apellido Brugés que luego tomaría Guillard, aunado a ello, el análisis musicológico de Peñaloza y los testimonios de muchos de los entrevistados entre ellos, Leandro Díaz, Adolfo Pacheco, etc.
2) Lo que se conoce comercialmente como vallenato, es en realidad un estilo de una región en particular, el cual, debido a varios factores cómo: el poder político y económico de los impulsores de las tesis hegemónicas del vallenato con cuna en Valledupar, la formación deficiente del periodismo de farándula – cada día peor- terminó imponiéndose como un dogma de fe, incluyendo la cerrada categoría de “ritmos tradicionales del vallenato” que hiciera Consuelo Araujo: paseo, merengue, puya y son. Esa clasificación deja por fuera nada más en el Cesar y la Guajira: el chicote y los ritmos de la tambora, incluyendo el pajarito.
3) En realidad lo que existe es música tradicional de ritmos que existían antes de la llegada del acordeón y los cuales, independientemente del prestigio político y económico del grupo Araujo, LopezMichelsen, entre otros, contempla como esencia básica: los cantos de vaquería, los cantos de los pescadores de perlas del mar de la Guajira, la tambora, el bullerengue y – por extensión-, el llamado Son de Negro. En este mismo orden de ideas también contempla: la décima, el chandé, el fandango de lengua, la cumbia, el porro, el cumbión, el fandango que es un ritmo en 6×8 con cadencia distinta al llamado merengue vallenato.
En Sucre, Bolívar y Córdoba: la música de acordeón, se nutre de los mismos ritmos de la llamada música de las bandas de viento, llamadas por algunos -despectivamente- como papayeras.
4) Las estadísticas diacrónicas de los reyes vallenatos y sincrónicamente la de ese año- 1990- confirmaron la tesis que planteamos en el sentido que: no existe técnicamente el vallenato como no existe la raza en términos biológicos, a no ser como categorías comerciales y sociales respectivamente. Los reyes de la música de acordeón se reparten entre los departamentos del Caribe hispano y hasta de hispanos nacidos o criados en San Andrés Islas- de origen anglófono-como Beto Jamaica, de ancestro cundiboyacense.
5) La música de acordeón es una variante o alternativa organológica de expresión en el Caribe colombiano, que surge entre los vaqueros y demás trabajadores agrícolas, como una novedad ante los grupos de gaitas o de bandas, que eran muy costosos y difíciles de transportar en una travesía, como por ejemplo, un acordeón y unos tambores que se podían acomodar facilito en un mulo. Por esta conexión con una actividad socioeconómica, la música de acordeón va a ser afectada por los periodos de auge y prosperidad de lo agropecuario o de los reacomodos tecnológicos e industriales: Sincelejo, Barranquilla, Valledupar, Cartagena, sobre todo si se tiene en cuenta que un sello influyente como Discos Fuentes se trastea a Medellín, arrastrando en ese trasteo por ejemplo, a parte de los grandes actores de los corraleros de Majagual, una suerte de FaniaAllStar sabanera, como Lisandro Meza, Calixto Ochoa o Alfredo Gutiérrez, que han terminado haciendo música de acordeón con tono andino, para los paisas y los cachacos en general.”
COLOFÓN:
Espero que mis amigos, contertulios y lectores me envíen sus escritos a favor y en contra de este, que hoy me atrevo a publicar, con el fin de que en próximas entregas nos dediquemos a analizarlo y refutarlo de ser posible. Mis cuentas en twiter (@jorgenainruiz) y Facebooktambién reciben comentarios al respecto.
jorgenainruiz@gmail.com
El Pilón

LE AGRADECEMOS A LOS ESCRITORES RESENTIDOS DE SUCRE, BOLIVAR Y CORDOBA QUE SU MAYOR PREOCUPACIÒN DEBE SER QUE SE EMPECINEN A LLEVAR EL PORRO, LA CUMBIA Y LAS MÙSICAS DE GAITAS AL PEDESTAL DONDE SE ENCUENTRA EL VALLENATO, BIEN POSICIONADO EN COLOMBIA Y EL MUNDO PORQUE HUBO PERSONAS QUE SE PROPUSIERON A ESTO Y LO CONSIGUIERON, HAGAN UDS LO MISMO CON SUS RITMOS Y NO TRATEN DE MENOSCABAR LO QUE HEMOS CONSEGUIDO CON ORGANIZACIÒN Y DISCIPLINA, SOMOS PUEBLOS HERMANOS Y DEBEMOS ES FORTALECERNOS.
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EL EXCELSO COMPOSITOR, CALIXTO OCHOA, NO ES SABANERO, ES DE VALENCIA DE JESUS, A 15 MINUTOS DE VALLEDUPAR.
ALEJO ES DEL PASO, CESAR, Y PÒR AHI NOS VAMOS.
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Álvaro Villa, lástima el escrito lo mochan porque eso no lo desconozco. Lee las conclusiones y demuéstrame que son falsas o que estoy errado, eso no se resulve citando nombres sino con estadística en mano. Yo no estoy discutiendo natalicios en sí, sino una cuestión clave: no hay tal ritmo vallenato y el señor Alejo Durán y Calixto Ochoa, se hacen grandes tocando no al estilo vallenato sino en el estilo de las sabanas. Allí es dónde está la discusión. Lo demás es facilismo y descalificación monda y lironda
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Álvaro Becerra Murgas, no se trata de envidias ni de resentimientos, se trata de rigor académico. Hay muchas dudas razonables que no tienen que ver con farándula sino con la esencia de nuestra cultura. En lugar de descalificarme estudia, demuéstrame que las conclusiones están erradas. Como hombre de mentalidad cimarrona e independentista, soy enemigo de los pedestales y de las embusterías disfrazadas de academia.
Nicolás Ramón Contreras Hernández.
CC.92.226.628 de Tolú- Sucre
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