LA NEGACIÓN DE LA VIDA.

Por Jose Atuesta Mindiola

La guerra no termina con la guerra; jamás será victoria izar una bandera sobre miles de tumbas e incontables cadáveres. En las guerras las derrotas son más sonoras que la victoria, porque los pesados dolores del terrorismo y de las muertes son más fuertes que los ecos flamantes del éxito; por eso el mejor negocio para un gobierno, para una sociedad y para una persona, es evitar la guerra. Quien se somete a ella, se cubre el alma con una pesada armadura que no cohabita con la sensibilidad, el sosiego, la razón, y todo se distorsiona.

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Votar por candidatos honestos y capaces

Por José Atuesta Mindiola

Fue un ejercicio democrático interesante, el “Debate Compromisos con el Cesar”, organizado por Radio Guatapurí y El PILÓN, la semana anterior; con los aspirantes a la Cámara de Representantes por el Cesar, y al Senado, los nacidos o residentes en nuestro departamento.

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Juana Julia Guzmán una gran líder del siglo pasado

Félix Carrillo Hinojosa

«Son muchos los hechos que pueden mostrar la lucha de las mujeres en Colombia que va de la resistencia contra los conquistadores españoles, la disputa de la tierra en el siglo XIX frente a los terratenientes, que solo hasta el siglo XX hubo conquistas organizadas en busca de obtener unos verdaderos derechos fundamentales, lucha que en este siglo, persisten. Hoy día son más colectivas, que reducen cada vez más las posturas patriarcales, que va desde un frente nacional hasta la democracia posconstituyente, que ha imposibilitado la consolidación de un movimiento de mujeres con una agenda más aterrizada en el análisis del sistema político y cultural del País, que consolide los derechos sexuales y reproductivos en contra de la cultura machista.

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COCAÍNA, UN NEGOCIO DE MUCHOS

LUIS NAPOLEÓN DE ARMAS P.

Las políticas nacionales e internacionales contra el narcotráfico son bastante divertidas. Todos dicen combatirlo pero le dan las herramientas para que siga, es una especie de gatopardismo donde muchos se benefician, desde el más humilde de los raspachines hasta encumbradas figuras de la vida nacional y del Estado.

El caso de los laboratorios encontrados en la finca de un embajador es patético. Las denuncias sobre un hangar en el aeropuerto El Dorado para exportar cocaína, en asocio con el clan de Sinaloa, no han sido desmentidas. Una operación de esta magnitud necesita de muchos auspicios, a todos los niveles.

Se tiene información de que para procesar 1Kg de cocaína se necesitan 284 litros de gasolina, esto es, 1.8 barriles. Según la ONODC de la ONU, en 2019 se sembraron en Colombia 154.000 héctareas de coca, lo que implicaría una producción estimada de 1.200 toneladas (Tm) cuyos requerimientos de gasolina equivalen aproximadamente a dos millones de barriles (bl). Según la ONU, 1.200 Tm de cocaína requieren casi 8.000 carros-tanques (CT), esto es, 238 bl/CT en promedio, circulando por las carreteras con el mayor número de retenes del mundo.

Y no es que los cultivos de coca estén dispersos pues el 62 % de ellos se encuentra en el 5 % del país. La región que rodea a Tumaco, con poca población, tiene 78 gasolineras y el municipio posee el 62 % de Nariño. En el municipio de Riosucio cerca a Panamá, con pocas vías, en 2019 se vendieron 4.5 millones de litros de gasolina (28.302bl, 119CT).

Según el presidente de Ecopetrol, hoy se están refinando, en promedio, 57 millones de bl/año; esto significa que la cocaína consumiría el 3.5 % del total refinado. Pero este negocio tiene muchas cifras escondidas. Según Gustavo Petro dijo en el senado, el 10 % de la gasolina vendida va a parar a los laboratorios de procesamiento del alcaloide.

Cualquiera que sea la cifra es muy grave porque el Estado colombiano haría parte de esta actividad criminal a través de estructuras oficiales. Por eso él habla del Estado mafioso. Mucho de ese dinero se inyecta a la economía a través del lavado de activos e incluso, hemos visto que algunos bancos han facilitado la operación.

El año pasado el narcotráfico aportó $18.3 millones a la economía (CEDES, U. de los Andes), dos reformas tributarias, 1.8 % del PIB, contra 0.6 % del periodo 2011/2014, un negocio que crece. Además, de todos los insumos que lleva el procesamiento de la pasta de coca, el único nacional es la gasolina, los demás son importados. ¿Quiénes son los importadores? ¿Quién da el permiso? ¡Qué fácil es combatir el narcotráfico sin tanta retórica y sin tantos muertos! Mientras tanto, ¿qué hacen los países consumidores?

CUANDO MÁS OSCURA ES LA NOCHE…

Por Donaldo Mendoza

Dos razones se confabularon para obligarme a escribir este artículo: 1) La constante aparición del exalcalde de Codazzi, Luis “Luchito” Peñaloza Fuentes, en El Pilón. Aparece tanto que ya parece una pauta publicitaria. Y 2) un libro cuyas mil páginas estoy que termino de leer: Gargantúa y Pantagruel, un clásico de la novela francesa escrito en el siglo XVI por François Rebelais (1494–1553). Dos rasgos aproximan y alejan a los personajes de esta novela y al exalcalde: Gargatúa y su hijo Pantagruel son de fisonomía desmesurada, y ambos son solidarios y virtuosos; por ejemplo, a Pantagruel le otorgan el cargo del tribunal, pero él lo rechaza, “por ser un puesto que generaba gran corrupción”.

Como ven, hay afinidad en el primer aspecto, pero son antípodas en el segundo; al grado que con un prontuario semejante bien podría escribirse el manual de la perfecta corrupción. Aunque el exalcalde tiene todo el derecho a alegar el principio de inocencia, como no. Como anoté antes, la fuente para este texto emana de publicaciones aparecidas en el diario El Pilón, de Valledupar. Veamos.

En el período administrativo comprendido entre 2016 a 2019, el alcalde Luis Peñaloza protagonizó, dicen los informes de prensa, actos de corrupción y escándalos públicos que lo han tenido unas veces en la cárcel y otras en arresto domiciliario, por quebrantos de salud. A ver, las investigaciones por “peculado”, “celebración de contratos sin cumplimientos de requisitos legales”, “constreñimiento al sufragante”; con varios secretarios habría incurrido en “falsedad ideológica en documentos públicos y privados”. A todo eso se suman comisiones pedidas a contratistas y compras cuyas “ganancias” podrían llenar varias veces los bolsillos de Gargantúa y Pantagruel.

En razón de todos esos “procesos penales”, el exalcalde y su abogado han peregrinado durante más de un año por juzgados y órganos de control como Fiscalía General y Contraloría General. La periodista Marllelys Salinas Mercado hace un riguroso escrutinio en su informe del 25 de julio de 2020, en El Pilón. Y la víctima de tantísima desmesura (de comprobarse todo) es el municipio de Agustín Codazzi y por supuesto la comunidad. En agosto de 2019, en el oasis de cultura que es Aprocoda, dirigentes históricos del Moir me decían, con tono indignado: “Hoy Codazzi está peor que hace cincuenta años”. Mi reacción fue de escepticismo, pero ante tantas noticias…

Para cerrar ese círculo que Marllelys llama con propiedad “vicioso”, quiero llegar al fin de este artículo con noticias esperanzadoras. En efecto, en las elecciones de 2019 para la alcaldía, contra todo pronóstico un sector de la población, en su mayoría voto de opinión, eligió a un médico que como garantía de su programa ofrecía sus “manos limpias”, me refiero al Dr. Ómar Benjumea Ospino. En las actuales circunstancias, ante ese enemigo letal que es el Covid 19, ha logrado con acertada estrategia de disciplina comunitaria, disminuir el número de contagiados por día. No es un canto de victoria, pero sí una voz de estímulo cuando la realidad está dando la razón.

Bien dice el proverbio que, cuando más oscura es la noche, más cerca está el amanecer. Hasta finales del ochenta del siglo pasado, Codazzi era un municipio que aportaba argumentos para hablar de cultura, progreso, desarrollo, comercio e industria, de empleo y de gentes alegres y laboriosas. Quiero pensar con el deseo, y decir que en este nuevo amanecer Codazzi vuelve a tomar el rumbo. Que así sea.

BLOG DEL AUTOR: Donaldo Mendoza

¿LA CULPA ES DE LA MINA?

Por Falena Atuesta Salas

Días atrás escuché en un medio radial, opiniones relacionadas sobre cierta empresa minera y la problemática que generaría la posible suspensión de su actividad y partida de la región, lo cual me hizo cuestionarme sobre la responsabilidad objetiva que se le atribuyen a un tercero, desconociendo la inoperancia administrativa en el manejo de las regalías de nuestras entidades territoriales y de nuestra poca visibilidad como veedores de ese recurso.

Las regalías constituyen “el pago que hacen las compañías petroleras y mineras al Estado Colombiano, por explotar yacimientos de un recurso natural no renovable (…). Se destina a solucionar las necesidades básicas insatisfechas de los departamentos y municipios como educación básica, salud, agua potable y alcantarillado entre otros y a financiar grandes proyectos que traigan progreso a la región.”

La Ley 1530 de 2012 “por la cual se regula la organización y el funcionamiento del Sistema General de Regalías”; establece, palabras más palabras menos, que las entidades beneficiarias del sistema, podrán hacer uso de los recursos que están distribuidos en los diferentes fondos, si presentan proyectos de inversión los cuales son evaluados, viabilizados, aprobados y priorizados a través de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión- OCAD.

La pregunta sería ¿quién tiene la posibilidad de formular y presentar un proyecto de inversión? El artículo 25 de la Ley antes señalada, faculta a todas las personas naturales o jurídicas, públicas o privadas, y las comunidades étnicas minoritarias para formular proyectos de inversión, en los términos del inciso anterior, es decir de conformidad con la metodología y lineamientos definidos por el Departamento Nacional de Planeación con base en los parámetros que defina la Comisión Rectora. Estos parámetros no son traídos de los cabellos, ni de alta complejidad, al contrario, son una serie de formatos donde se da aplicación a una metodología de formulación de proyectos que para el caso en concreto se usa la metodología General Ajustada – MGA. Me atrevo a decir que, si no fuesen tan laxos esos formatos, los proyectos tendrían un mayor impacto en la región, porque el papel aguanta todo.

Entre los objetivos y fines del Sistema General de Regalías descritos en el artículo 2 de la Ley 1530 de 2012, resaltó los numerales 3 y 5 los cuales establecen: “promover el desarrollo y la competitividad regional de todos los departamentos, distritos y municipios”. Y “fortalecer la equidad regional en la distribución de los ingresos minero – energético, a través de la integración de las entidades territoriales en proyectos comunes; promoviendo la coordinación y planeación de la inversión de los recursos y priorización de grandes proyectos de desarrollo”.

La finalidad del Sistema de Regalías es propender por la sostenibilidad de la regiones, pero como región productora no hemos aprendido a formular proyectos que nos permitan impulsar procesos productivos y visualizar nuestra económica desligada de la actividad minera; el carbón es un recurso natural no renovable y se extinguirá en algún momento; pero como hemos generado una simbiosis economía-minería, es fácil tildar como responsable de la hecatombe de la disminución del empleo de la región y por lo tanto de la caída de la economía a una empresa que decide suspender su actividad. Pero somos nosotros los que hemos fallado en el manejo de las regalías, nuestras administraciones no priorizan proyectos de impacto que permitan el fortalecimiento de la nuestra economía; prueba de ello es el balance sobre la ejecución de la regalías con énfasis en el corredor minero que entregó el Comité de Seguimiento y Evaluación a la Inversión de las Regalías – CSIR presentado por la Fundación Universitaria del Área Andina en enero de este año; invertimos en plazas públicas, parques, polideportivos, en municipio que no cuentan con agua potable, si no hacemos el intento de minimizar la brecha de las necesidades básicas insatisfechas, como podemos ser economías robustas, nos hace falta fortalecer nuestra agricultura y tecnificarla, construir plazas de mercados con cadenas de producción, incentivar la industria, fortalecer los bancos de proyectos, los semilleros de investigación, tener visión de región competitiva, porque la culpa no es de la mina.