Cualquiera que haya pasado algunos minutos de más bajo la ducha o cualquiera que se haya metido en una piscina conoce este efecto. Las palmas de las manos y los pies se arrugan. El sentido común nos dice que no es más que nuestra piel absorbiendo el agua. Pero parece que hay más, como reporta el blog de salud del New York Times, Well.

Una serie de preguntas han intrigado a los científicos. ¿Por qué las arrugas solo aparecen en las manos y los pies? ¿Y por qué son las arrugas más prominentes en los extremos de los dedos? Los cirujanos ya saben que la reducción de los nervios en un dedo evita las arrugas, lo que sugiere que el proceso es controlado por el sistema nervioso.

Un artículo publicado en la revista científica Brain, Behavior and Evolution ofrece más evidencia: las arrugas tienen un propósito. Al igual que los surcos y marcas en una llanta, mejoran la tracción.

En el estudio, un neurobiólogo de la evolución y otros colegas examinaron 28 dedos arrugados por el agua. Ellos encontraron que todos tenían el mismo patrón de canales no conectados que van separándose a medida que se alejan de las puntas de los dedos.

Las arrugas permiten que, cuando la mano presione superficies mojadas, el agua drene y así la mano tiene mayor contacto y un mejor agarre. Los estudios que siguen confirmarían si los dedos con arrugas de verdad tienen mayor agarre y si los mamíferos en hábitats húmedos son más propensos a tenerlos. Las arrugas por la humedad han sido confirmadas solo en los humanos y macacos.

En pocas palabras, las arrugas en las manos por el agua podrían tener un motivo: mejorar el agarre y la tracción.

Fuente: Terra.com.pe