Sus pininos los hizo al lado de su tío Hermes Rosado Martínez y de Luciano Poveda, acordeoneros que en los años 70 tenían un palmarés cargado de notas en la región; después de esta experiencia se fue aún adolescente a vivir a la casa de Alfredo Gutiérrez, quien fue el que le dio la oportunidad de grabar su primer trabajo con el marco musical de Los Corraleros de Majagual.
Con esta entrada triunfal se independizó y creó la agrupación Los Concertistas del Vallenato, al lado de Wilfran Negrete Zuleta, con quien conquistó el mercado del interior logrando impactar un estilo romántico y a la vez fueron precursores de la conquista del vallenato en Bogotá, donde alternaba frecuentemente con figuras internacionales de otros géneros, entre los que recuerda a Rafael de España, Rocío Durcal, La Billos Caracas Boys, Pastor López y Nelson Henríquez, en cuyos recitales era invitado de honor.
Su perseverancia en la música lo ha llevado a ser un trota mundo, por lo que es difícil encontrarlo en un sitio determinado, ha vivido en Bogotá, Cali, Medellín, Neiva, Florencia y otros pueblos y ciudades del país, al igual que en el exterior especialmente en México en donde se precia de tener pegados varios temas de las producciones que grabó para ese mercado.
Por estos días, Atuesta se encuentra en Valledupar donde se propone grabar una producción musical con tendencia a sus raíces familiares; por eso está en contacto con aquel tío con quien comenzó para hacer el disco en el que incluirá canciones de la familia como un homenaje al ‘viejo’ Fulgencio Martínez, uno de los acordeoneros más reconocidos de la primera generación del folclor y quien no dejó rastros fonográficos.

