Por Michel Hernández

La Habana, (PL) El cantante colombiano Andrés Cabas puso uno de las notas más altas en la Feria Internacional del Libro Cuba 2012 con un concierto en la antigua fortaleza de La Cabaña, un recorrido por casi toda su carrera artística.

Desde que subió al escenario, lo hizo a lo grande. Como él sabe hacer las cosas. Entre el auditorio figuraban decenas de espectadores colombianos.

Es natural que sus seguidores estuvieran desde temprano en la instalación, ya que Cabas es uno de los intérpretes más conocidos de la música de ese país latinoamericano.

Salió dispuesto a revalidar su título con un recital en el que le puso ganas a varios de los himnos de su repertorio, como La caderona, La cadena de oro y Mi bombón, temas que en su día lo ubicaron en la primeros lugares de lista de éxitos de la música latina.

El autor de Contacto, un disco catalogado por el periódico The New York Times como uno de los mejores álbumes de 2004, dio muestras del empuje de un repertorio que navega entre las aguas de los ritmos de la costa colombiana y la herencia africana.

Así dejó caer su mezcla de rock and roll, puyas, bullerengues, porros, fandangos y jazz, que se apropió como una voluntad de los cuerpos de los espectadores. No es casual que despliegue una proyección escénica que impacta con naturalidad.

Cabas ha desarrollado sus atributos musicales en escenarios internacionales de gran calibre y trabajado con bandas y artistas cuyos nombres hablan por sí solos: Lenny Kravitz, Black Eyed Peas, Miguel Bosé, Orishas y Shakira, entre muchos más.

Para dar a conocer su obra en la isla -donde actuó por primera vez hace seis años en el concierto Todas las voces todas, dedicado al cumpleaños 80 del líder cubano Fidel Castro-, estuvo escoltado por un grupo de instrumentistas que incrementaron el poder de su presentación.

Tanto que, cuando finalizó el concierto, regresó ante los pedidos del público que le reclamaba otro tema con la misma intensidad de los vítores de una final de fútbol en la cancha colombiana.

Y bien pensado nada más parecido a la alegría de una disputa por el título que la cálida música de Cabas, que llega a transformarse en una pura celebración de Barranquilla, África y el Caribe.

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