Washington, (PL) Las bases moleculares que hacen a algunas personas aventureras se encuentran presentes también en las abejas exploradoras, reveló un estudio difundido hoy.
Investigadores de la Universidad de Illinois difundieron en la revista Science que la búsqueda de novedades en los mamíferos y humanos tiene paralelismos con estos insectos.
Al analizar el cerebro de las abejas encontraron que unos mil genes, el 15 por ciento del total, tienen una mayor expresión en las exploradoras que en aquellas que prefieren permanecer en la colmena.
Dichos genes tienen una función vinculada con la comunicación y tales diferencias se expresan en los niveles de los químicos dopamina, glutamato, ácido gamma aminobutírico y octopamina.
De acuerdo con los científicos, en las personas y también en los ratones esas moléculas se encuentran asociadas con la sensación de satisfacción y la adicción.
Dentro de la colmena las abejas tienen funciones específicas, mientras algunas permanecen en su interior cuidando las nuevas crías, otras salen en búsqueda de alimento.
Para entender los mecanismos moleculares que hacen a unas abejas más activas que otras, los científicos colocaron en un lugar protegido fuentes de alimentos que cambiaban diariamente.
Mientras las exploradoras buscaban nuevas experiencias, otras preferían la comida conocida.
También observaron que las abejas que arrastran a otras de la antigua colonia para crear una nueva, son aquellas que salen en busca de nuevas fuentes de comida.
El estudio de estos animales sociales contribuye a entender el comportamiento de otros mamíferos e incluso de los seres humanos.
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