Editorial
Esta semana arrancan las presentaciones culturales del 45º Festival de la Leyenda Vallenata en Bogotá, Medellín, Cartagena y Sincelejo. Las de Bogotá se harán en el teatro mayor de la Biblioteca Julio Mario Santodomingo, uno de los escenarios culturales más modernos y acogedores de la capital del país.
Como se sabe, la 45º edición del Festival se hará, en buena hora, en homenaje al Maestro Calixto Ochoa Campo, extraordinario compositor y gran acordeonero, un verdadero juglar vivo y con un gran don de gentes y sentido del humor.
Con estos eventos, se inicia la cuenta regresiva para el Festival de la Leyenda Vallenata 2012, lo que representa un reto grande para todo Valledupar y no sólo para la Fundación que lo organiza, como muchas veces se quiere mostrar.
El Festival es un asunto de todos: gobiernos, empresarios, gremios, concursantes, todos los artistas, periodistas y de la ciudadanía, en general. Y su éxito o su fracaso depende del concurso de todos, en mayor o menor proporción.
El Festival de la Leyenda Vallenata se ha convertido en una de las principales fiestas populares del país y de América Latina y el Caribe, donde esta música y su máximo evento han tomado una acogida inigualable. Así lo reconocen no sólo los artistas, sino también expertos en estos temas como los que asistieron al Primer Encuentro de Investigadores de la Música Vallenata, realizado hace pocos días en la Universidad Popular del Cesar.
Estas promociones del Festival, las realiza un grupo de personas, entre artistas, acordeoneros, cantantes, cajeros, guacharaqueros, compositores, etc, en la loable tarea de promoverlo en las ciudades antes mencionadas. Esta vez se incluyó a Sincelejo, por ser la ciudad adoptiva de Calixto Ochoa, ese gran hijo de Valledupar y en particular de Valencia de Jesús.
La Fundación del FLV ha informado sobre los preparativos de ese gran evento y ha pedido el apoyo del gobierno local, de la Gobernación y de los medios de comunicación y de los periodistas, entre otras instituciones.
Son varios meses preparando una fiesta que dura sólo seis días, pero de cuyo éxito dependen tantas personas y – en buena parte- la proyección de la cultura vallenata y la vida de Valledupar, como bien lo ha reconocido el Alcalde Fredys Socarrás Reales y el Círculo de Periodistas de Valledupar – CPV.
Los principales gremios y empresarios de la ciudad, como es el caso de los hoteleros, comerciantes, transportadores, etc, que deben demostrar lo que han aprendido de los anteriores Festivales en materia de atención al cliente, relaciones humanas, buen trato y otros detalles, que son los que hacen que quien nos visitan quieran volver, hablen bien del Festival y estimulen nuevos turistas.
En este sentido, nuevamente queremos llamar la atención de los empresarios y comerciantes. El Festival es una oportunidad de negocios, claro está, pero no se debe abusar de la misma. Debe haber una ponderación en las tarifas y una razonabilidad en los precios que se les cobran tanto a los turistas como a los habitantes de Valledupar y poblaciones vecinas.
El otro gran reto lo tienen las autoridades; autoridades militares, civiles y de policía, que deben imponer el orden y el acatamiento a la misma de manera persuasiva, aunque persistente, y lograr la delicada tarea de mantener la tranquilidad y la paz, en todos y cada uno de los eventos, tantos del concurso como en los conciertos y fiestas públicas comerciales.
Y para lograr ese orden y tranquilidad, durante todos los días del Festival, se requiere la colaboración de la ciudadanía; todos y cada uno de los habitantes de Valledupar deben respetar las sugerencias y órdenes de las autoridades.
En servicios como el transporte, el alojamiento, comidas y licores, no se debe abusar del cliente, como algunas veces sucede en ciudades turísticas por excelencia como es el caso de Cartagena. En este sentido no sobra una advertencia de las autoridades y las sugerencias a oficios como los taxistas, que, en muchos casos, tienen la tarea de orientar a los visitantes y hacerlo de buenas maneras.
Así las cosas, debemos reiterar que el éxito del Festival no es asunto sólo de la Fundación, sino que – por el contrario- depende del concurso y la voluntad de todos. Es un reto inmenso el que Valledupar tiene por delante y si cada sector hace lo que le corresponde, con respeto a ley, con hospitalidad y buena atención a los turistas, estamos seguros de que se logrará la meta de realizar un Festival igual o superior al del año pasado. Ese es el gran reto de todos.

