La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy jubilado…
Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré en Correos a recoger un paquete que me había llegado; no tardé en la gestión ni cinco minutos…
Cuando salí, un agente de Tráfico estaba rellenando una multa por infracción en estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: – ¡Pero hombre, no he tardado ni cinco minutos!…Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados…
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