Por Julio Hernández*
La Habana (PL).- La idea que tenemos en la actualidad sobre el hombre de Neandertal difiere favorablemente de aquélla que existió en el siglo XIX, cuando se descubrieron sus primeras osamentas en una cueva de Alemania.
Lo que en un principio fue una imagen más parecida a la de un simio que a la de un humano, se ha ido transformando en la de un primo cercano, con un cerebro de dimensiones incluso superiores a las del hombre moderno.
El primer fósil fue hallado en 1856 en la caverna Feldhofer, situada en unas colinas de pieza caliza en el valle del río Neander, a unos 12 kilómetros al este de la ciudad germana de Dusseldorf.
Debido a ciertas diferencias morfológicas entre la estructura ósea del fósil y la de los humanos, en ese entonces se sacaron apresuradas conclusiones que se han visto desmentidas con el paso del tiempo y los avances de la antropología y la genética.
Aparentemente, según descubrimientos más recientes, los neandertales, que se encontraban en Europa, el Medio Oriente y Asia Occidental, eran tan inteligentes como el Homo sapiens, poseían un lenguaje articulado, eran omnívoros y cuidaban de los demás miembros del clan.
Estos datos han hecho que el mundo científico todavía esté dividido entre los que creen que los neandertales fueron una especie aparte (Homo neanderthalensis) y los que los consideran una subespecie (Homo sapiens neanderthalensis) humana.
Los progresos en el análisis del genoma de los organismos vivos han demostrado que nuestro ácido desoxirribonucleico (ADN) y el de los neandertales coincide en un 99,5 por ciento y algunos investigadores sospechan que la coincidencia puede ser incluso tan alta como el 99,8 por ciento.
Los investigadores también han encontrado evidencias que indicarían una interacción sexual entre ambos miembros del género Homo, pues hay pruebas de que grupos de las dos subespecies llegaron a convivir en estrecho contacto desde unos 80 mil años atrás.
Estas han sido halladas en lo que fueron asentamientos en el Medio Oriente y Europa, lo cual provocó en un principio largos debates sobre el significado de esas especulaciones.
Más recientemente se han revelado otras pruebas más concluyentes de esa interrelación, pues se ha demostrado que entre el 2,5 y el cuatro por ciento del genoma humano fue heredado de los neandertales.
Según los datos reunidos, tanto los neandertales como los denisovanos hicieron una contribución fundamental al mejoramiento genético del Homo sapiens en los territorios europeo y asiático.
El homínido de Denisova, cuyos restos se encontraron en las cuevas de ese nombre en los montes Altai, en Siberia, desciende de una migración a tierra asiática distinta de la que surgieron los neandertales y el hombre actual.
La contribución genética consistió en el reforzamiento del sistema inmune, al mejorar la capacidad del organismo del hombre moderno para reconocer y actuar contra agentes patógenos cambiantes, sobre todo contra los virus con gran capacidad de mutación.
La revisión de las concepciones antiguas sobre este primo hermano del hombre actual también han tenido otro origen: la valoración del probable universo espiritual y simbólico de los neandertales, lo cual demostraría su nivel de inteligencia.
El descubrimiento de pigmento de ocre en el yacimiento de Maastrich-Belvedere, en los Países Bajos, con una antigüedad probable de 700 mil años, podría indicar que los neandertales se anticiparon al hombre actual en el empleo de este mineral con fines decorativos y simbólicos.
Todavía no hay seguridad sobre el significado del hallazgo, pues hasta ahora se consideraba que el uso de ocre con ese fin (como en las figuras de las cuevas de Altamira) era propio del Homo sapiens en épocas más recientes.
La nueva valoración del papel de nuestros primos en la evolución humana también ha provocado varias teorías sobre por qué los neandertales desaparecieron hace unos 30 mil años, lo cual sigue siendo un misterio.
Hasta ahora se ha considerado que no pudieron competir con el Homo sapiens llegado de África o que en su extinción jugo algún papel su limitada mezcla con el hombre moderno.
La más reciente hipótesis, basada en análisis de las variaciones del ADN de grupos neandertales de España, asegura que nuestros primos casi desaparecieron de Europa hace 50 mil años, pero que lograron sobrevivir otros 10 mil años con el aporte de otros grupos similares llegados desde Asia.
Este trabajo acaba de ser publicado por la revista Molecular Biology and Evolution, en el cual se estima que la extinción se debió sobre todo a factores climáticos, cuando el mundo sobre el cual habían reinado cambió notablemente y ellos no fueron capaces de adaptarse al nuevo entorno.
Cualquiera de estas hipótesis cuenta con partidarios y detractores, pero puede que aún surjan más en la medida en que los hallazgos científicos sobre nuestros primos abran nuevas incógnitas sobre su existencia y evolución.
Mv/jhb
* Periodista de Prensa Latina
