Deimer Marín invitó a unirse para que el vallenato llegue a todo el mundo.

El desaparecido compositor guajiro Hernando Marín, quien es considerado el más grande modelo de la canción romántica y la primera voz protesta del vallenato, no se podría haber imaginado que una de sus canciones causaría una polémica en medio del Festival Francisco el Hombre que se realizó el fin de semana en la ciudad de Riohacha.

Mucho menos pensaría que en esta polémica estuviera involucrado uno de sus hijos, el también compositor Deimer Marín, quien fue su fiel acompañante a todas las parrandas cuando el autor de canciones como Sanjuanerita, La ley del embudo, La creciente, El gavilán mayor, Juramento y muchas otras, estaba vivo.

Esta historia comienza en las cabinas de Caracol Radio de la capital guajira, donde se realizaba un programa con motivo del evento de música vallenata que este año llegó a su cuarta versión. Además del homenajeado de este año, el gran Alfredo Gutiérrez, también estaba invitado Deimer Marín, quien es oriundo de San Juan del Cesar.

Según relata Deimer, hacía poco se había conocido la noticia de la muerte de once militares a menos de las Farc y por eso consideró oportuno cantar una de las canciones de su padre de nombre Canta conmigo, en la que se hace un llamado a la paz y también se hace alusión al mítico personaje de Francisco el Hombre.

“La canción la canté en Riohacha, en medio del Festival Francisco el Hombre y para ubicar a los oyentes y hacer honor a esta linda ciudad, la nombré en la estrofa que interpreté”, aseguró Marín.
La última estrofa de la canción en debate dice “canta conmigo mi pueblo, y el viejo Valledupar”, y Marín la interpretó “canta conmigo mi pueblo Riohacha la capital”.

Esto causó una gran molestia en el sentir de Lolita Acosta, directora de la Fundación Reyes y Juglares Vallenatos, quien terminó acusando a Deimer Marín de haber traicionado a su padre y de estar alimentando una real o supuesta rivalidad entre el Cesar y La Guajira, por el origen del vallenato.

Así lo hizo saber en una comunicación enviada al conductor del programa, Frank Solano, en donde le dice textualmente que “me hizo llorar por su traición y falta de respeto a su mismo padre, al cambiarle la letra a la misma canción por ese tonto, egoísta y estúpido prurito de una supuesta o real rivalidad entre el Cesar y La Guajira frente al territorio donde se definió, desarrolló y se creció el folclor más divulgado de Colombia, a la fecha, el vallenato”.
“Descabellado y fuera de tono”. Al conocer esta comunicación, Deimer Marín afirmó que aquí no hay traición ni delito alguno, porque simplemente se hizo el cambio al sentir la emoción de estar en Riohacha, en medio del festival que se realiza cada año con gran éxito. Además expresó el amor que tiene por su padre, tanto que cada vez que actúa lo nombra ya sea al inicio o al final de la presentación.

“Sería algo diferente si se grabara un disco realizando cambios en la canción y sin embargo, todas las composiciones de mi padre son un legado que nos dejó a todos sus hijos, quienes nos reunimos cuando hay que asumir alguna decisión sobre alguna de ellas.
Además si canto la canción en mi pueblo natal, lo nombre y así será cada vez que la cante en un lugar diferente de Valledupar”, indicó.
También explicó que a él no se le puede señalar de ser provocador de una disputa entre La Guajira y el Cesar, ya que cuando fue el ganador del tercer lugar de la canción inédita en el Festival Vallenato en 1999, concursó con la canción Sueño de poetas, en la que su padre en sueños le dice que guajiros y vallenatos deben luchar unidos por este folclor.

“Yo he sido el principal conciliador en esta supuesta rivalidad, por eso hago un llamado a Lolita para que nos unamos y lograr que el vallenato no solo inunde el resto del país, sino que conquiste el mundo entero”, dijo Marín, al mostrar extrañeza con la actitud de ella, ya que fue gran amiga de su padre, Hernando Marín, quien murió a los 55 años en un accidente de tránsito.

Finalizó diciendo que, tanto Lolita Acosta, como todos los que quieran polemizar sobre el vallenato, deberían ocuparse de temas más importantes como la intención del Gobierno Nacional de quitarle la autonomía a Sayco y la actitud de las grandes empresas editoras que le quitan posibilidades a los compositores de mejorar sus ingresos y que los tienen en condiciones de mendicidad, según las propias palabras de Marín.

Por Sandra Guerrero Barriga/El Heraldo

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