Silencio

Eres tú quien llega
Eres tú quien no te vas
Eres tu quien martiriza 
Como daga lacerante
Las largas horas de mi soledad.
 
 
 
Silencio, oh silencio
¿Por qué penetras en mi alma,
 Como una espada mortal?
Apártate, para que el sonido emerja
Como un cantico de luz
En mi espacio cerebral,
Si no es él… ¡no importa¡
Que sean otras voces…
 Que al fin te rompan
A ti silencio, irónico y letal.
 
 
 
Déjame escuchar…
 El ruido de la lluvia,
El trinar de los pájaros,
La brisa mover las hojas
De mi entorno vegetal,
O la voz de mi conciencia…
 Que me grite ¡libertad!
 

Yolaida Padilla