Por Javier Rodriguez Roque

Asunción, 17 abr (PL) Paraguay abrió sus brazos hoy para recibir con entusiasmo nada oculto al siempre beatle Paul McCartney, quien llega desde Uruguay para ofrecer un concierto en esta capital.

Más allá de la propaganda desplegada por los empresarios involucrados en la presentación aquí del legendario cantante, el paraguayo de a pie se interesa por la singular visita, aunque sabe que no podrá ver de cerca su actuación por el alto costo de las entradas.

McCartney trae a Asunción un revivir del esplendoroso grupo que, décadas atrás, hizo estremecer los escenarios del mundo y dejó para siempre su impacto inigualable en la música pop, además de su extraordinaria calidad interpretativa.

Los titulares de los diarios y los comentarios de la radio y televisión recuerdan momentos estelares de la actuación de Los Beatles y elogian la permanencia del visitante en las primeras filas del mundo musical actual.

Pero también se regocijan con detalles privados de su visita, como son los 10 guardaespaldas y el vehículo blindado que lo protegerán, y hasta el tipo de comidas que consumirá, con preferencia por las verduras, pero sin faltar los vinos franceses.

El británico hará una visita  al estadio Defensores del Chaco, en esta capital, lugar que seguramente se llenará durante su actuación, con el fin de supervisar el sonido y los preparativos.

Sólo un grupo de personas asistirá a esa suerte de ensayo, ocho de ellas ganadoras de un concurso y decenas de adinerados paraguayos que contrataron un paquete con asientos en la zona VIP del estadio y un refrigerio con champán para degustar con el mítico artista.

Mientras tanto, en las calles de Asunción y también ya muy cerca del estadio, un hormiguero de vendedores ambulantes ofrece discos, videos, camisetas con la efigie de McCartney y otros artículos, con la esperanza de buenas ventas.

De todas formas, el inevitable entorno comercial no empaña nada la simpatía personal del cantante y el recuerdo presente de melodías inolvidables que muchos aspiran a volver a escuchar  en la voz de quien nunca podrá dejar de ser un Beatle.

rmh/jrr