Datos curiosos sobre la vida del homenajeado del 45 Festival de La Leyenda Vallenata fueron revelados en un conversatorio desarrollado en la Biblioteca Departamental.(Foto: Raúl López/VANGUARDIA)

Haciendo remembranza de cómo un día Calixto Ochoa Campo le cantó a un suceso que marcó en dos la historia de Valencia de Jesús, el periodista, docente y escritor William Rosado Rincones explicó qué pasó con los altares de la iglesia de esa localidad.

“En 1977 un cura español (Francisco de Mendizábal, más conocido como el padre ‘Pachito’) quiso apropiarse de estos altares con el argumento que los iba a arreglar, pero la población ‘no comió cuento’ y le armó tremendo motín, a tal punto que el cura estuvo a punto de ser linchado”, manifestó el ponente que ‘se lució’ ayer en el conversatorio en homenaje al  rey 1970.
El sacerdote para librarse de esta situación,  indicó Rosado Rincones, recordó que cargaba dentro de una mochila su sotana, una de las prendas más respetables para la época; al ponérsela aplacó los ánimos del pueblo.
Los residentes de Valencia, ante la poca asistencia de periodistas acudieron a Calixto Ochoa -que ya era una figura renombrada en la región- explicándole a través de una carta lo que había sucedido. El exponente del vallenato crea una canción mordaz contra la iglesia, diciendo que el sacerdote iba a vender esos altares. Es así como interpreta:
…Me dicen los que saben cuál es el cuento
cuál era el pretexto del padre Pachito
Lo que iba a hacer con los altares
fue lo que hizo Judas con Jesucristo
A venderlos, era que iba”
Este escándalo tomó ‘tintes’ mayores; la curia tomó retaliación contra el corregimiento de Valledupar, suspendiendo el envío de curas a la población. Ante ello, Calixto hizo un tema en desagravio al anterior, diciendo:
“Yo tengo que confensarme pa’ quitarme este pecado/
porque hable mal de un padre siendo un hombre tan honrado/
por culpa de los altares yo cometí un gran pecado”.