Esta semana, en Valledupar y casi en toda Colombia no se habla de cosa distinta al Festival de la Leyenda Vallenata, este es – sin duda- el evento cultural y folclórico más importante del País y por mucho que algunas familias o personas quieran adjudicarse la propiedad, el Festival es un patrimonio inmaterial de la Nación y de la humanidad, por eso las discusiones bizantinas sobre si es más conveniente que lo dirija la empresa privada o las autoridades municipales o departamentales deben quedar atrás, aquí lo importante es que debe seguir siendo un evento de grandes dimensiones y de carácter internacional, como hasta ahora la ha sido.
Todo lo que tenga que ver con rumba y entretenimiento debe por estos días hablar de Valledupar y su Festival, nuestra cultura y especialmente nuestra música ocupa un lugar tan preponderante en nuestro diario vivir, que casi todo lo que se hace en el Cesar y La Guajira gira alrededor del Vallenato.
La economía nuestra se sacude por el Festival, los días y los meses distintos a los de abril se hacen eternos y cuando llega esta temporada los minutos y las horas se pasan volando, pero como se vive de manera intensa estos momentos repletos de felicidad, esa felicidad nos alcanza para todo el año.
Estoy completamente seguro de que no hay pueblo en Colombia más feliz que el nuestro, así tengamos unos índices de pobreza e incluso de miseria superiores a la media nacional; durante estos cuatro días en Valledupar y sus alrededores se manda al carajo la tristeza, los problemas, las deudas, las enfermedades y – en general- todo lo negativo, porque el canto, los acordeones, las cajas y las guacharacas invaden nuestros corazones de tal manera que todo mal resulta pequeño ante la grandeza que produce la alegría de escuchar por todos lados versos y melodías que narran las vivencias de nuestros hombres y mujeres.
Si usted vino a Valledupar a disfrutar del festival vallenato, haga eso, sea feliz así sea solo por estos días, contágiese de la alegría de los vallenatos, gócese cada concurso, cada presentación de su artista predilecto, cada parranda bajo un palo e´ mango, que eso no se puede hacer fácilmente en otras partes; tómese moderadamente un “olparcito”, que – en ninguna parte de Colombia, ni de el mundo – sabe igual como en Valledupar.
Si es la primera vez que viene al Valle y quiere algunos consejitos, me voy a atrever a recomendarle estos cinco:
1. No consuma licor en forma desmedida, si lo hace lo más probable es que pierda tiempo bajo los efectos del guayabo y no pueda disfrutar de tantas actividades que hay.
2. Salvo en los bailes nocturnos, no se quede más de dos o tres horas en cada uno de los espectáculos, así puede cubrir un mayor número y gozarse la mayoría.
3. Es preferible movilizarse en taxi que en vehículo particular, los taxistas conocen los atajos, evitan trancones y llegan más rápido, igual disminuye riesgos de accidentalidad.
4. De ser posible no deje de ir al Coliseo de la Feria Ganadera, Expofestival, los poporos y el parque del Helado, pero lo que sí es imperdonable es que deje la ciudad sin visitar la Plaza Alfonso López, el balneario Hurtado y el parque de La Leyenda.
5. No de papaya con los objetos personales, especialmente la billetera y los celulares, en los tumultos para ingresar a los eventos están camuflados los amigos de la ajeno.
Cambiando de tercio, voy a darle gusto a aquellos que me censuraron en la columna anterior porque de los 83 participantes en la categoría conjunto típico profesional me atreví a dar mis veinte favoritos para la semifinal, a unos les pareció muy fácil escoger el 25% y a otros les pareció grosero y desmotivante para quienes no aparecen en esa lista, incluso algunos críticos dijeron que esos eran los concursante que yo conocía; como todos los años hoy, sin escuchar tocar a ninguno y con las salvedades que hice en la entrega anterior me atrevo a dar mis siete nombres que pueden ceñirse la corona de Rey de la categoría profesional, ellos son: Fernando Rangel Molina, Alfonso MosalvoBaute, Manuel Vega Vásquez, Samuel Ariza Ramos, Nemer Yesid Tetay, Julián Mojica Galvis y Jorge Dangond Daza.
COLOFON: Ya debemos ir pensando en una categoría internacional o en un festival internacional de la música vallenata, a los acordeoneros nacidos en otros países e incluso en otros continentes, no podemos meterlos en la misma tolda de nuestros versados y recorridos acordeoneros clásicos, algunos tienen todo el fogueo del mundo, tocando de festival en festival a lo largo y ancho del territorio nacional.
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TE FALTÒ, EL HIJO DE COLACHO MENDOZA, WILBER, GRAN ACORDEONERO COMO SU PADRE Y ESTÀ TOCANDO A TODO DAR, VALLENATO DE VERDAD, INCLUYALO EN LA LISTA POR FAVOR.
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