Diana Rey, coordinadora de la Feria Internacional del Libro de Bogotá habló con Confidencial Colombia sobre el balance positivo que dejo la vigésimo quinta edición de la feria.
Por: Margareth Sánchez/ConfidencialColombia
Diana Rey, coordinadora de la Feria Internacional del Libro de BogotáFotografía: Margareth Sánchez
Confidencial Colombia: En cifras ¿cuántos fueron los asistentes a la feria este año?
Diana Rey: Alrededor de 415.000 y 420.000, aún no sabemos la cifra exacta, pues esta se conoce solamente hasta realizar el arqueo total de las cajas.
C.C: Es una cifra bastante grande a decir verdad…
D.R: Sí, incluso vamos muy por encima del 2008 que fue una feria memorable en ingreso público.
C.C: ¿cómo acogió el público las actividades culturales paralelas a la feria en sí?
D.R: Estamos muy contentos la gente ha respondido muy bien. No solamente Brasil, que es una fiesta, sino a toda la franja académica y al grupo de autores que trajimos. Creo que en realidad se siente que hemos estado trabajando en una agenda literaria y académica con mucho peso.
C.C: Y en este sentido ¿cuál es la apuesta a futuro?
D.R: Consolidar la feria como un escenario con intelectuales, con autores, con novedades literarias, de hecho creo que en este sentido los editores han hecho un esfuerzo enorme por traer una buena oferta editorial, muchas novedades y libros a muy buen precio.
C.C: Este año la feria hizo una gran apuesta por los niños ¿cómo fue este proceso?
D.R: Es un compromiso nuestro con la ciudad, la feria además de ser un evento cultural, académico y comercial, es un escenario donde le apostamos a hacer un trabajo de formación, este año quisimos hacer una apuesta monumental por los niños, tuvimos todo un gran salón de Corferias y más de 10 pabellones dedicados a los niños y a los jóvenes.
C.C: Respecto de este proyecto ¿fue algo que se implementó por primera vez en esta versión de la feria?
D.R: No, es que en versiones anteriores la oferta editorial y la oferta académica estaba un poco desvinculadas, entonces el pabellón de niños estaba en un extremo y el de jóvenes en el otro; lo que hicimos fue centralizar toda la oferta.
C.C: ¿Cómo se comprometieron los editores con los niños?
D.R: En esta ocasión se logró que los editores hicieran una apuesta en la consecución de los espacios, en los diseños de los pabellones y de sus stands, de tal manera que los niños encontraran un espacio cómodo, que los papás que vinieron con coches pudieran caminar tranquilamente. Además, que encontraran actividades de manera permanente.
C.C: ¿Y estas actividades de alguna manera también estaban enfocadas a los padres?
D.R: Claro, lo que quisimos fue precisamente echarle una mano a los papás, porque a ellos les da miedo acercarse a los libros y creo que con todas las actividades que hicimos la cosa se volvio mucho más festiva, mucho más cercana, así mismo lo que buscábamos también era que para los niños y para los jóvenes este fuese un espacio al que quisieran asistir y que de alguna manera se lo «pelearan» en sus colegios.
C.C: ¿Cómo se compromete la feria con los colegios?
D.R: Hemos hecho un trabajo enorme con Secretaría de Educación y otras secretarías de Colombia, incluso han venido colegios de muchas partes del país y nuestra tarea no consistió solamente en recibirlos en la feria, sino que les brindamos una atención especial. Es decir que los niños no solamente vinieron al recinto, sino que tuvieron un taller con una visita guiada a la exposición, además de un recorrido guiado por la feria y un encuentro con un autor. Con ello buscamos que este evento de vuelva una fiesta para ellos, que sientan muchas ganas de venir, que quieran mucho los libros.
C.C: ¿Cómo fue la oferta editorial de este año?
D.R: La oferta editorial fue maravillosa, los editores importaron un sinnúmero de libros interesantes.
C.C: ¿Y la oferta editorial infantil?
D.R: La oferta editorial de libros infantiles en Colombia es muy buena, estamos siendo altamente competitivos, incluso nuestra calidad editorial es comparable con cualquiera de las potencias editoriales en América Latina y del mundo. Brasil es súper importante. Produce libros para niños muy buenos, así que otro de los balances positivos que dejo la feria, fue que logramos hacer conexiones y que se empiecen a hacer libros en conjunto con editoriales de Brasil y de Colombia, lo que permitirá que el mercado también se abra.
C.C: ¿Durante cuánto tiempo se planea la Feria?
D.R: Entre un año y dos.
C.C: ¿Es decir que ya están preparando la siguiente?
D.R: Una vez finalizada esta feria, hacemos un balance con todos nuestros socios, anotamos todas las cosas buenas, sobre todo todas las cosas malas (porque no queremos que se repitan) y seguimos trabajando en la construcción de la feria 2013 y 2014, sin embargo desde hace algún tiempo veníamos trabajando en ellas.
C.C: ¿Cómo se elije el país invitado?
D.R: Hay varias cosas para tener en cuenta, trabajamos mucho con la cancillería y con nuestros editores para ver dónde están las oportunidades de mercado, así que no es al azar y bueno estamos trabajando y estamos tratando de trabajar los países invitados con mucha antelación.
C.C: ¿Qué se espera de un país invitado?
D.R: Siempre queremos que el país invitado se comprometa, que venga con una gran delegación, que venga con un apuesta cultural importante y que haga una inversión por la internacionalización de su cultura.
C.C: En ese sentido, ¿cómo le fue a Brasil este año?
D.R: Brasil es un gran ejemplo, pues incluso muchas veces para los países invitados no es fácil, porque son proyectos culturales y los proyectos culturales desafortunadamente siempre son susceptibles de recortes de presupuesto y de depender de la voluntad política de algunos mandatarios. Pero en el caso de Brasil lo ha hecho maravillosamente, al igual que por ejemplo México y Ecuador.
C.C: ¿Cómo es la relación con el país invitado después de la feria?
D.R: Lo que nos interesa con nuestro país invitado es tener una relación a largo plazo, incluso lo que logramos este año, es que México que fue el país invitado en 2009 estuviese presente en la feria con un stand de muestra editorial pero además con 6 autores mexicanos y con un espectáculo como el de Astrid Hadad. Ecuador también vino con un stand de muestra editorial, con varios autores… entonces tu trabajas a un país invitado y eso se va volviendo un trabajo a largo plazo, así que yo tengo que estar pendiente tanto de mi país invitado del año, como de lo que ha pasado con los países que han estado antes; es decir hacerle un poco de seguimiento a esa presencia que han tenido, de hecho eso es lo que le da carácter internacional a la feria.
C.C: ¿Quién financió esta versión de la feria?
D.R: Tuvimos dos socios públicos muy importantes, el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Cultura, pero realmente el 80% de la feria se financió con recursos privados.
C.C: ¿Cuál es el verdadero aporte a la sociedad de un espacio como este?
D.R: Yo creo en la cultura, creo que cambia la mentalidad de las personas y disminuye los índices de violencia, en realidad estoy convencida de eso, los escenarios culturales hacen una formación de público que va mas allá del mero deleite intelectual, es un ejercicio de convivencia, de compartir, es un espacio donde las clases sociales tienen exactamente las mismas posibilidades. Por ejemplo, en una conferencia como la de Fernando Vallejo asisten desde los intelectuales más importantes del país hasta la gente más humilde que está enamorada de sus libros, y eso es lo que queremos con la feria, sobre todo en un país y una ciudad como la nuestra que necesita tanto fortalecer esos índices de convivencia y bajar la agresividad de las personas.
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