Por: Hernán Maestre Martínez*
Valledupar Ciudad Ecológica de Colombia. Recuperemos y conservemos las cuencas de los ríos Guatapurí y Cesar. Hagamos causa común para que el Embalse Los Besotes sea una realidad, es agua para la vida en Valledupar, La Paz y San Diego.
Si la memoria no me falla, la declaratoria de comercialidad del carbón se dio en la administración de Julio César Turbay Ayala y el primer embarque de carbón de La Guajira se hizo bajo el gobierno de Belisario Betancur. Digamos entonces, que el departamento de La Guajira viene recibiendo regalías desde hace aproximadamente 30 años y si me equivoco que me corrija mi colega y amigo el preclaro hombre guajiro doctor Amílkar Acosta Medina, quien tiene esas estadísticas a flor de labios.
Pero vamos al grano, se trata de decir que a pesar de tanto dinero recibido, ninguna otra división territorial departamental en Colombia, con excepción de Chocó, ofrece el agudo contraste económico –social que padece La Guajira, sin dejar de mencionar por otro lado que goza de otras inmensas riquezas naturales aparte del carbón como lo son el gas y las salinas de Manaure, notándose protuberantemente en su mismo marco geográfico acumulación de muestras impresionantes de un atraso secular, agravado por la carencia de servicios públicos y muchas necesidades básicas insatisfechas, en general, el país guajiro adolece de todo confort que satisfaga las aspiraciones de mejoramiento colectivo. No se compadece que no se hayan podido superar las más mínimas necesidades sentidas por la que atraviesa en la trayectoria histórica que hemos señalado y que ha recorrido una región privilegiada por la naturaleza.
¿Qué ha pasado? ¿Será que debemos hacer un monumento a la incuria? ¿Qué rumbo ha tomado tanto dinero recibido? La Guajira permanece en embrión de posibilidades a pesar de que la mayoría de sus municipios son de edad centenaria, ese inveterado abandono oficial no se compadece con la madurez adquirida por los guajiros en otros aspectos del acontecer nacional.
Hablando un poco de los servicios públicos, digamos que estos conspiran con las posibilidades de despegue económico y social de la región, como quiera que estamos inmersos en índices alarmantemente altos de pobreza y de miseria con necesidades sentidas patéticas en acueducto, alcantarillado y aseo, y claro, sin descartar la inseguridad rampante y el alto desempleo. En estas condiciones, difícilmente La Guajira entrará en la era del desarrollo en que pugnan los demás departamentos para abrirse paso hacia el progreso, llámese industrial o comercial del país colombiano y peor aún de pensar en el TLC.
Para La Guajira no puede esperarse un milagro de una agricultura y de una ganadería abundante porque estas no son fuentes importantes de esta zona, en definitiva, la vocación de La Guajira es minera, ¿Será que aquí se patentiza aquello que se propala con frecuencia que en las zonas mineras es poco el empleo que se genera y el desarrollo casi que es nulo? ¿Cuándo empezará en su esplendor a irrigar progreso o desarrollo la Represa del Ranchería? Es una esperanza. Para ello hay que tener la paciencia de siempre.
Por otra parte, es menester manifestar que por la Represa del Ranchería hay que pensar en el exterminio sistemático de los bosques lo que trae consigo la mengua constante de su torrente el río Ranchería, para evitar que ello siga ocurriendo hay que adquirir conciencia inmediata de la importancia y valor del agua y el bosque, se requiere que la autoridad ambiental departamental ejerza su jerarquía y que se ocupe de estudiar, planear y promover medidas al respecto, porque no se puede negar o desconocer que hoy la frecuencia del fluido de agua del Ranchería desde antes de hacer la represa había mermado bastante.
NOTA BREVE:
* Sería muy saludable que las medidas de control del tránsito que se aplicaron con motivo del Festival Vallenato se siguieran ejerciendo.
*Especialista en Gestión Ambiental
El Pilón


Es reconfortante leer este articulo porque expresa mi sentir.. Solo queria agregar que el unico trayecto en carretera que vale la pena es el protegido por la mina, cosa que me parece insolito, ya que la guajira deberia disfrutar de una exclente carretera. Que cuestecita este en la condiciones que se encuentra es inaudito. Que en la via hacia Valledupar desde de cuestecita a dos años de la las lluvias aun se encuente sin pavimentar. Es terrible viajar por las carreteras de la guajira y el cesar..
En realidad hay que querer a nuestros pueblo y querer hacer algo por ellos y no continuar con el enriquecimiento propio que es el comun denomidaor de nuestros gobernantes.
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