El Cairo, 5 may (PL) La capital de Egipto amaneció hoy bajo tensión y fuerte despliegue policial y militar alrededor del Ministerio de Defensa, tras expirar el toque de queda parcial por los enfrentamientos que causaron un muerto y 296 heridos.
Unidades especiales de la policía antimotines y soldados con fusiles y flanqueados por tanquetas del Ejército mantenían reforzada desde anoche la vigilancia de la sede ministerial en el barrio de Abbasseya, escenario de violentos choques callejeros.
La notoria presencia de soldados y policías en torno a esa dependencia ha provocado una alteración del habitualmente caótico tráfico vehicular en esa zona de El Cairo, además de restricciones de circulación a peatones, según constató Prensa Latina.
El gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) decretó el mismo viernes en la noche un toque de queda a partir de las 23:00 hora local (21:00 GMT) hasta las 06:00 (04:00 GMT) de este sábado en inmediaciones del citado ministerio, según anunció la televisión estatal.
Serán tomadas «todas las medidas que la ley contempla para mantener la seguridad», indicó el general del CSFA Mokhtar Al-Mulla al informar de la primera medida de ese tipo tomada en El Cairo después del prolongado toque de queda por las protestas contra Hosni Mubarak en 2011.
El oficial del Ejército advirtió, además, que serán llevados ante la justicia quienes tildó de «agitadores» por supuestamente instigar los disturbios ocurridos a menos de tres semanas de las elecciones presidenciales.
El Ministerio de Salud confirmó que un soldado identificado como Samir Anwar falleció por un disparo en el abdomen y otras 296 personas, casi la totalidad civiles, sufrieron lesiones por gases lacrimógenos, disparos de balas reales, contusiones, pedradas y quemaduras.
Asimismo, el subdirector del Servicio de Ambulancias del citado ministerio, Ahmed Al-Ansari, precisó a la agencia oficial de noticias MENA que del total de heridos, 131 requirieron ser hospitalizados.
Activistas partidarios de un jeque salafista descalificado como candidato presidencial y miembros del heterogéneo movimiento revolucionario opuesto a la Junta Militar de facto culparon a los uniformados de emplear la fuerza excesiva contra manifestantes pacíficos.
La repulsa fue secundada por varios de los 13 candidatos presidenciales, así como por la Hermandad Musulmana (HM), aunque este grupo islamista criticó la violencia de civiles y efectivos, sin hacer distinciones.
El CSFA imputó la muerte del soldado a agitadores de la marcha hacia Abbasseya coincidió con movilizaciones populares en la plaza cairota de Tahrir, así como en calles de Alejandría y otras ciudades.
Las principales demandas fueron que el ente castrense entregue de inmediato el poder a una autoridad civil, además de condenar la violencia del pasado miércoles, que se saldó con nueve muertos por ataques de baltagiyas (matones) contra jóvenes que acampaban frente al Ministerio de Defensa.
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