Esta conmemoración data de 1889 cuando en Paris, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional aprobó honrar cada 1 de mayo a los “Martires de Chicago” condenados a muerte en 1886 después de varios episodios ocurridos en el marco de la lucha por la reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias. Extrañamente en EEUU esta fecha dejó de celebrarse. Pero este año un movimiento de resistencia popular compuesto por Ocupa Wall Street, sindicalistas, inmigrantes, desempleados y estudiantes marcharon y denunciaron las duras condiciones económicas de los trabajadores. En general se notó un resurgimiento del movimiento popular mundial
El 1 de mayo más que un día feriado es una fecha en que hombres y mujeres expresan sus exigencias por mejores condiciones de vida, mayor justicia social y derecho a organizarse en sindicatos
El panorama laboral en el mundo es difícil. La crisis económica se ha descargado sobre las víctimas que son mayoritariamente los trabajadores y no sobre los victimarios, gobernantes y banqueros. La receta aplicada comprende reducción de salarios, precarización, flexibilidad laboral y más privatizaciones. Según la OIT mil millones de trabajadores viven por debajo de la linea de pobreza. En España el desempleo ha llegado al alarmante nivel del 24%; los más afectados son los jóvenes y los inmigrantes; similar es el drama en los demás países afectados por la crisis
En Colombia los trabajadores enfrentan enormes dificultades. La violencia en su contra coloca al país como el más peligroso del mundo para los sindicalistas; en los últimos 20 años han sido asesinados cerca de 3000 voceros; un 60% de estos crímenes han quedado impunes. Además del homicidio, los trabajadores están expuestos a amenazas, atentados, hostigamiento, desplazamiento forzado y desaparición. En el período 1999-2005 Colombia exhibió el mayor índice de violaciones a los derechos sindicales en todo el mundo; el derecho a la huelga está limitado y la protesta ha sido sucesivamente criminalizada. La creación de sindicatos se ve obstaculizada por trabas legales, despidos y persecuciones; persiste una cultura antisindical entre los empleadores y los inspectores y jueces dilatan la solución de los conflictos. Como consecuencia obvia sólo un 4.5% de los trabajadores están afiliados a un sindicato y la negociación colectiva de las condiciones laborales está reducida a un 1.5% de los sindicalistas. Es una situación dramática y escandalosa que niega la democracia que el establecimiento pregona. Los trabajadores (ocupados y desocupados) representan la mitad de la población colombiana, es decir, los afectados son muchos
El mercado laboral colombiano niega rotundamente la democracia económica. Más del 50% de la población económicamente activa se desenvuelve entre la desocupación y el rebusque. El peor desempleo abierto de Latinoamérica se da en Colombia. Cualquier gobernante, medianamente sensible, debería asumir como prioridad la superación de este problema porque el desempleo no es sólo falta de recursos sino un freno al crecimiento del PIB puesto que reduce la demanda interna y al tornarse crónico genera enormes frustraciones individuales, conflictos familiares, baja autoestima y, peor aún, ante la carencia de oportunidades, fácilmente surge el delito como opción. Buena parte de la terrible inseguridad que afecta a las ciudades se explica así. Es que es imposible la convivencia y la paz ciudadana en medio de tan aberrantes injusticias y de tanta desigualdad; el 10% más rico del país se queda con medio PIB mientras la mitad de los trabajadores ocupados percibe menos de un salario mínimo
La informalidad o el trabajo por cuenta propia es el refugio de quienes, como sea, quieren ganar algo. La gente no se resigna a la desposesión total, y lucha antes de caer en cualquiera de los abismos, la droga, la delincuencia o el suicidio. Los problemas están cuantificados pero a la gente del común le importan poco las cifras, quieren soluciones. Pero lo cierto es que 2/3 de los colombianos son pobres, el 68% carece de protección social, el desempleo castiga doblemente a los jóvenes y a las mujeres que son peor remuneradas que los hombres. Un país así no puede ser socialmente viable
Es admirable que, a pesar de todo, los trabajadores colombianos salieran a protestar el pasado lunes. También en Valledupar lo hicieron, pero convendría pensar en cambiar la fecha del festival inspirada en una leyenda que degrada a los pueblos originarios y constriñe la conmemoración del día de los trabajadores. Que sea una consigna sindical.

