Río de Janeiro, 11 jun (PL) La presidenta Dilma Rousseff aseveró hoy que Brasil ha dado un ejemplo de su capacidad para combinar la protección de la naturaleza con la reducción de la pobreza y el crecimiento económico.
«En la última década llevamos a 40 millones de brasileños a la clase media, sacamos otras decenas de millones de brasileños de la pobreza y, al mismo tiempo, redujimos drásticamente la deforestación en la Amazonía y mantuvimos el crecimiento económico», puntualizó la mandataria.
Ese es el modelo de desarrollo que vamos a seguir, el cual se basa en tres ejes de igual relevancia: crecer, incluir y proteger, y es lo que Brasil presentará al mundo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Río+20, destacó Rousseff en su habitual programa radial de los lunes Café con la presidenta.
Al comentar datos oficiales sobre la reducción de la deforestación en el país el año pasado en comparación con 2010, la mandataria apuntó que fue gracias al trabajo conjunto de fiscalización del Instituto Brasileño de Medio Ambiente, de las Fuerzas Armadas, de la Policía Federal y de los gobiernos estaduales.
Además de las medidas fiscales, Rousseff mencionó la creación de alternativas de producción y renta para la población brasileña que vive de las florestas, para que puedan garantizar su sustento sin destruir el medio ambiente y refirió al respecto el plan Bolsa Verde.
Ese proyecto -una combinación de fiscalización fuerte con acciones a favor de la explotación sostenible de los recursos naturales- ya beneficia a 23 mil familias extremadamente pobres que viven de la recolección de frutos, extracción de latex y la pesca artesanal, en la Amazonía.
La presidente resaltó que más del 80 por ciento de la floresta amazónica está preservada, algo que -subrayó- no sucede en ninguna otra parte del mundo y señaló que en los países europeos sólo queda cerca del 10 por ciento de los bosques nativos.
Precisó que en 2011 Brasil registró la menor tala de bosques de la historia y «me enorgullece mucho haber conseguido disminuir la deforestación ilegal en 77 por ciento, cuando la comparamos con los índices de 2004 en que Brasil presentó el Plan de Acción de Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonía».
«Brasil, que ya tiene el privilegio de acoger la mayor área de bosques tropicales del mundo, puede enorgullecerse también de conseguir protegerlas cada vez más», dijo Rousseff, quien refirió además la decisión de crear Unidades de Conservación en la Reserva Biológica de Bom Jesús, en Paraná, y en el Parque Nacional Furna Feia, en Río Grande do Norte.
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