Giomar Lucía Guerra Bonilla

Personajes a los que le canté…

Gustavo con su mejor confidente, el acordeón piano

A un personaje del Valle es al que voy a cantar / Se llama Tobías Enrique y ése es mi primo carnal /cantor de la tierra mía cantor de la mariposa/ yo me embriago en lejanía/ al acariciar su copla…

A Don Toba, le dediqué la canción “ Recuerdos de Toba,”

G.G.B. Afirmas que le cantaste a algunos personajes como a  Don Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, Don Hernando Molina Céspedes, al caricaturista y declamador Jaime Molina Maestre y al compositor Fredy Molina Daza.

G.G.C.  Si. De Don Toba conservo recuerdos muy gratos de mi niñez, en especial cuando  llegaba a mi casa. Él vivía en El Copey  por  la cercanía de su finca el  otoño.  Acostumbraba reunirse a parrandear con mi papá en el traspatio, donde convergen varias entradas.

G.G.B. Ah,  claro te refieres a un patio común denominado servidumbre, institución colonial que existió únicamente en Mompox y en Valledupar. Y por donde por los años 60 acampaban gitanos y las quirománticas gitanas vestidas con trajes pintorescos que imprimían alegría al pueblo, al caminar por la calle del Cesar en busca de su clientela casi siempre mujeres, pronosticándoles un mundo de inenarrable felicidad. Al referirme a él deseo airear la música vallenata y llevar un mensaje a las nuevas  generaciones a través  de este gran ser humano y galante Maestro, quien con sus versos traducidos en poesía reía en momentos de alegría y en el dolor callaba su apesadumbrado corazón.

G.G.B Podemos decir que fuiste bendecido por su canción embrujada. Claro que tenía el ingenio ayudado por las bases académicas por los estudios en el Liceo antioqueño de Medellín. Con él estudiaban varios compañeros, destacamos a José María. Chema- Castro, quien también heredó la vena musical de Doña Leticia Palmera, quien estudió en el Colegio Divina Pastora y a la vez recibía clases de piano. Entonces conforman la orquesta “los Magdalenense», para dar serenatas a las enamoradas, hacer amistades. Es allí donde comienza a componer. Aunque hizo canciones de corte costumbrista con excelente melodías, narrativa y musicalidad, es él quien le da carta de presentación al vallenato romántico con un lenguaje universal.

G.G.C. Cómo no  dejarse influenciar de la poesía que hay en versos como los siguientes:

Cuando pases por el puente
No bebas agua del río
Ni dejes amor pendiente
Como dejaste el mío

O cuando canta: Yo la acaricio y me corresponde Me corresponde con desespero…

Y qué decir de Mírame. El afirmaba que había que cantarle a los ojos de la mujer, porque con ellos se hacía el más profundo de los diálogos, además es de las partes del cuerpo, que a pesar del transcurso del tiempo no cambiaban. Su último verso dice:

Ojos de fiera de tigre en celo
Que me amenazas con tu mirar
No digas nunca que no te quiero
Tu bien lo sabes mujer amada

Jaime Molina Maestre

G.G.C. Comienzo los conciertos declamando versos de mis canciones. Eso lo aprendí de Jaime Molina y también muchas canciones y poesías.  Giomar, tu le hiciste un escrito muy bonito donde decías que “En las tertulias, en las noches de bohemia y en Cinco Esquinas sentado en el capó de un taxi amigo y con una botella de ron en la mano “zurda”,  declamaba:  el poema de Jorge Zalamea Borda “El Sueño de las Escalinatas,” o Burundún- Burundán que crezca la audiencia:“Voy a beberme el mar” En Samarcanda te regalaré… y Anciano de luenga barba”   con los aplausos de los iniciadores de la “garufada” como él los llamaba y el de los transeúntes espontáneos que se iban agregando.

Al morir compuse para Jaime “El Valle y el Pintor.” Una de las estrofas dice:

Me embriaga la tristeza se mueren mis amigos / como el pintor Molina / que duerme sobre el olvido / de una casita de palma/ del viejo Valle querido.”

Siempre cargaba con su viejo fonógrafo y buen número de discos bajo el brazo y su inseparable botella de ron, noche tras noche, sentado en un pretil o en  la puerta de la calle de una de sus  vecinos de la Calle Grande,  conversaba, declamaba poemas de Neruda y escuchaba boleros. Acogió la simplicidad de las manifestaciones del espíritu. Vivió “ sin tanto tropel” como él mismo afirmaba. Se marchó demasiado temprano un 15 de agosto de 1978.

Hernando Molina Céspedes.

“El regalito” díganle a Hernando Molina que le estoy agradecido /acordeón nueva me ha dado / sin haberla merecido

G.G. C. Llega a Valledupar junto con Jaime Molina y el maestro Rafael Escalona de pantaloncitos cortos.  Estudiaron en la misma escuela. Un hombre de una sencillez inigualable, de entrañable bondad y nobleza. Hijo de Doña Mercedes Céspedes y del Doctor Hernando Molina Maestre uno de los personajes del Maestro Rafael Escalona  en  su famosa composición La patillalera. En su casa de puertas abiertas para todos, se plantaron las raíces del festival más importante del país, el de la música vallenata con toda la historia de más de 45 años que todos conocemos. Fue un mecenas, apoyo la cultura sin reato de ninguna índole.

G.G.B. Asi es. Yo creo el mejor perfil de Don Hernando Molina es el que hace su hijo Andrés Alfredo Molina Araujo al fallecer su padre. Aquí desarrolla una de las variadas facetas de su personalida y su accionar en pro de nuestra cultura:..” fue pionero en difundir y promover la música vallenata a nivel nacional, cuando ésta aún era vista como una música inferior no digna de admiración. Por medio de su amistad con un selecto grupo de prestantes amigos como Fabito Lozano, Jaime García Parra, Miguel Santamaría Dávila, Rafael Rivas Posada, Fabio Echeverry Correa, y Pacho Herrera, entre otros, Hernando –con el llamado grupo de los Magdalenos– contribuyó al ingreso del vallenato a los salones encopetados de la sociedad capitalina, y con ello, permitió cambiar positivamente la mirada que hasta entonces se tenía en el país sobre esta música de campesinos.”

Freddy de Jesús Molina Daza.

“ …el cielo titila al oír de Gustavo Gutiérrez un son.”

G.G.C. “Por el mismo camino.” Esta canción  la dediqué a Freddy para darle un consejo fraternal y persuadirlo de no seguir la misma vida que yo llevaba.

Te canto Freddy Molina / te canto con mil placeres / tu vives muy jovencito / enamorando mujeres

Pero se te pasa el tiempo/  y sigues mariposeando / no cojas malos ejemplos / ya deja de andar volando

Y así entre versos que van y vienen, me responde con la canción “Buscando nido,” donde me manifiesta su agradecimiento sobre lo que le digo en este canto, acoge el consejo y destaca la afinidad entre los dos. Desde temprana edad mostró interés por la música de Don Toba, el maestro Rafael Escalona, mis canciones siempre las tarareaba, repuntando con el vallenato romántico y costumbrista, donde brilla con luz propia y de manera auténtica.

Después con el corazón atenazado por el dolor, derramando  lágrimas le canté: “El silencio de Freddy”

Voces de muerte se oyeron / en todita la región/ el llanto brilló en los ojos/ tristeza en el corazón/ y mientras vibran confusos/ las notas de un acordeón Freddy Molina se muere/ sin sentir ningún dolor/…

G.G.B Aunque no vamos a profundizar en este tema, si quiero referirme a él, porque de manera muy particular la dinastía musical de los Gutiérrez desciende de una mujer Doña Juanita Monsalvo  procedente de Ciénaga quien interpretaba el piano. No vamos a pofundizar. Le dejamos  a Efrain (El Mono) Quintero.De ella desciende Evaristo Gutiérrez Monsalvo casado con  Genoveva Araújo Maestre, mis abuelos padres de Evaristo Gutiérrez Araújo  mi padre. Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, sus padre Tobías Enrique Pumarejo y Elena Gutiérrez Aroca, nace en Valledupar. Al morir su padre  fue llevado por su abuelo paterno  a Patillal donde escucha a su primo Arturo Molina tocar con maestría la dulzaina y la guitarra

Cesar Arturo Molina Gutiérrez, tío de Tavo. Sus padres Evaristo Gutiérrez Monsalvo y Remedios Molina  Celedón, prestigioso guitarrista quien murió muy joven en un trágico accidente. Su esposa de San Diego  Estella Mejía Muñoz. Padres de Gonzalo Arturo “El Cocha ,” Molina Mejía, Rey vallenato, quien  ya había nacido. Están aquí también las raíces del José Alfonso “El Chiche” Maestre, del cantor de la Malena Freddy Molina Daza

 G.G. B. Cuál de tus hijos continuará con tu  herencia musical  ?

G.G.C. Observo mucho talento y dedicación en  Enrique Gutiérrez Armenta el menor de mis hijos es quien más ha mostrado esa inclinación musical. Ya interpreta varios instrumentos, escucha y estudia la música. Creemos que con él continuaremos cantándole a la vida. Cursa estudios profesionales aquí en Valledupar

G.G.B. A las mujeres presentes en el homenaje que te hizo el Instituto Andrés Bello, se nos arrugó el corazón cuando afirmaste que no volverías a componer

G.G.C. Asi es. Uno debe retirarse a tiempo. Lo cual no significa que deje de hacer mis presentaciones aquí y en varias ciudades del país.  Después de esa decisión manifiesta en este evento, compuse “ A un ladito del camino” la granó Diomedes Díaz.( Entona la canción)  Ya no compongo versos / yo solo le pido a la vida que me dé felicidad…

G.G.B. Qué mensaje le dejas a las nuevas generaciones de compositores  que ya está contenida en tu vasta obra musical?

Observa con detenimiento el disco El Binomio de Oro, presenta
a Gustavo Gutiérrez, “El poeta vallenato”

G.G.C. Para hacer poesía hay que leer poetas. La buenas lecturas, los paisajes, amar, una buena conversación son motivos de inspiración, nos nutren. Vuelvo a recordar a mi profesor Juan Gutiérrez, quien afirmaba: al dolor, a la tristeza, hay que revestirlos de un bello ropaje. Por eso es importante volver a incentivar a niños y jóvenes al gusto por la lectura de poemas, análisis literario, a componer  versos, declamar. Crear en el hogar y en el colegio un ambiente propicio para esto.

Ver también El Hombre de la piel morena (Primera parte)