Oslo, 24 ago (PL) El terrorista noruego Anders Behring Breivik fue considerado cuerdo y sentenciado a 21 años de prisión prorrogables por la masacre de 77 personas el 22 de julio de 2011, la más sangrienta registrada en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial.

La decisión es unánime: Breivik fue sentenciado a una pena de cárcel de un máximo de 21 años y un mínimo de 10, en los que no podrá presentar demanda alguna de liberación condicional durante ese período, explicó la jueza principal, Wenche Elizabeth Arntzen.

De acuerdo con la legislación noruega, existe la opción de extender indefinidamente la condena en el calabozo mientras el prisionero sea considerado un peligro para la sociedad.

Tras el fallo judicial, el abogado de Breivik, Geir Lippestad, afirmó que su cliente no apelará la condena.

La posibilidad de una apelación iba a concretarse sólo si Breivik era catalogado demente, condición que el ultraderechista rechazó desde el inicio del proceso legal en su contra.

Dice que no va a apelar, dado que ha sido declarado cuerdo y por tanto penalmente responsable, declaró Lippestad al ser interrogado por la prensa sobre la reacción del extremista ante su condena.

Breivik, quien escuchó la lectura del veredicto con una sonrisa, cumplirá su sentencia en un centro de máxima seguridad en el penal de Ila, al oeste de Oslo, donde permanece en prisión preventiva desde hace un año.

Negado a arrepentirse por los asesinatos, Breivik es enjuiciado por la masacre de 69 personas en el campamento juvenil del Partido Laborista Noruego, y por la muerte de otras ocho, tras la explosión de una bomba en el complejo gubernamental de Oslo, horas antes.

Según admite el ultranacionalista xenófobo, la masacre fue un acto cometido para «defender a la población étnica noruega del multiculturalismo y del Islam» y en protesta contra la política de tolerancia migratoria del gobernante Partido Laborista.