Bogotá, (PL) El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, decidió convocar nuevamente el Consejo Nacional de Paz, tras reunirse hoy con miembros de la comisión correspondiente del Congreso de la República, quienes lo solicitaron. Instituido en 1998 mediante la Ley 434, durante el último mandato del expresidente Ernesto Samper, surgió con el fin de incorporar, de una manera orgánica, la sociedad civil a los procesos de negociación en pos de salidas negociadas del conflicto armado que vivía -y persiste aún- en Colombia.
Interrumpido después por los mandatarios que sucedieron a Samper (Andrés Pastrana y Alvaro Uribe), el Consejo volvió a cobrar ahora ctualidad ante el nuevo proceso de paz echado andar por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), próximo a materializarse en octubre próximo en la capital de Noruega, Oslo.
Es útil convocarlo, argumentó el presidente del Senado, Roy Barrera, pero hay que reestructurarlo también porque el decreto-ley que lo constituyó está desactualizado, incluye figuras jurídicas que ya no existen y el no aparecen las víctimas, aseguró.
Las organizaciones sociales del país tendrán que definir en los próximos días a los voceros que integrarán el Consejo Nacional de Paz, quienes serán sus representantes ante los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
A juicio de Samper, pudiera asimismo contar con participación de las FARC, para que estas tengan también oportunidad de interactuar con la sociedad civil, ya que se trata de un proceso bilateral.
Los congresistas le pidieron a Santos, a su vez, comenzar a buscar acercamientos con el Ejército de Liberacion Nacional para incorporarlo al diálogo.
Las conversaciones entre el Gobierno y las FARC, en pos de una salida política del conflicto armado -que mantiene en vilo a Colombia desde hace casi 50 años- comenzaron un año atrás, con acercamientos exploratorios, hasta cuajar en el acuerdo bilateral oficializado por ambas partes el 27 de agosto último.
La próxima fase, enfocada al fin de la guerra y la construcción de una paz real y durable, tendrá lugar el 8 de octubre en Oslo y luego continuará en La Habana, Cuba.
