Por Luis Beaton
Damasco, 20 sep (PL) La reciente visita a esta capital del enviado de la ONU y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, y la reunión realizada esta semana en El Cairo por los cancilleres egipcio, iraní y turco, en nada indican una pronta solución de la crisis en Siria.
Nadie está en desacuerdo con la necesidad de detener el derramamiento de sangre y restaurar la armonía entre la población en este país, dijo a su llegada Brahimi, pero se marchó sin adelantar propuestas o acciones sobre los derroteros que seguirá su mediación.
Luego de su entrevista con el presidente Bashar al-Assad, declaró: «No hay un plan por ahora, desarrollaremos uno después de reunirnos con todos los involucrados y espero que el plan sea útil para la salvación de Siria».
En El Cairo, la ausencia de Arabia Saudita, uno de los principales enemigos del pueblo sirio, abrió interrogantes, pues Riad en complicidad con Washington es uno de los principales financistas de armas y de grupos mercenarios que atacan en territorio de esta nación del Cercano Oriente.
Este grupo, promovido por el presidente egipcio, Mohamed Morsi, en julio pasado en la cumbre islámica de La Meca y ratificado por la XVI de los No Alienados en Teherán, capital de Irán, es una más entre otras iniciativas y verlo de forma optimista es una lectura apresurada.
Tres de sus miembros piden para una solución la salida del gobierno del presidente sirio, algo que no debe avanzar y frenaría cualquier negociación antes de germinar.
En su visita este miércoles a la capital siria, el canciller persa, Alí Akbar Salehi, ratificó su apoyo a las posiciones de las autoridades gubernamentales sirias durante un encuentro con el presidente al-Assad.
El mandatario manifestó apoyo a todas las iniciativas presentadas para encontrar una solución a la crisis, reafirmando que la clave para el éxito de cualquiera de estas consiste en la sinceridad de las intenciones de ayudar a su pueblo.
Reiteró que su país está abierto a negociaciones que respeten la soberanía, la libertad de la decisión del pueblo y el rechazo a la injerencia externa.
En otras palabras, cualquier aproximación al problema que insista en su salida y esté preñada de injerencia externa, desconocimiento a la soberanía nacional y al derecho de los sirios a decidir su propio destino, parece encaminada al fracaso.
Habría que esperar si otra iniciativa o plan que siga el derrotero de Brahimi excluye las presiones sobre lo que debe hacer o no el Gobierno de Damasco.
El planteamiento del diálogo, reiterado por las autoridades locales, fue respaldado ya por más de 24 organizaciones políticas y personalidades opositoras que convocaron a una conferencia nacional de toda la oposición y los partidos dentro y fuera, para resolver la crisis.
Los participantes indicaron que el llamado aflora en vista de lograr un diálogo entre sirios, sin condiciones previas o preconceptos, y trabajando para detener el derramamiento de sangre y la preservación de la integridad territorial y la unidad nacional.
Esa es una de las máximas que planteó Brahimi aquí, pero hay que ver cuál es la reacción de factores externos que apoyan con financiamiento, armas y todo tipo de ayuda a las bandas irregulares, hasta ahora negados a dialogar. Si los armados lo hacen, ponen como condición la salida de al-Assad del gobierno.
Por otra parte, Occidente ratificó su intención de seguir «echando leña al fuego» con el envío de armas y mercenarios, según indicó una fuente rusa y denotan recientes noticias divulgadas por la prensa internacional.
Los que apoyan la violencia se preparan para enviar un importante lote de pertrechos bélicos a grupos armados sirios, rvelaron medios de prensa en Moscú.
El cargamento incluiría sistemas antiaéreos, lanzacohetes portátiles y ametralladoras de gran calibre, además de enviar mercenarios a través de países vecinos como Turquía, aseguró un alto funcionario ruso, citado por la agencia RIA Novosti.
Al respecto, el ministro británico del Exterior, William Hague, avanzó en una intervención ante el Parlamento que varias naciones occidentales se alistan para reforzar los suministros de pertrechos bélicos a las bandas irregulares en Siria.
Recientemente medios de prensa divulgaron la llegada al puerto turco de Iskanderun, en la costa este del Mediterráneo, de un alijo de 400 toneladas de suministros bélicos provenientes de Libia, los cuales fueron transportados en el barco «Victoria», con destino a los irregulares sirios.
Durante los últimos días, el Ejercito Árabe Sirio destruyó varios transportes de contenedores con armas, entre ellas diferentes tipos de cohetes, incluidos SAM-7, que tenían como destino las bandas armadas, calificadas de terroristas por las autoridades locales.
Bajo este difícil panorama, el Gobierno procura cortar las fuentes de suministros a las bandas, mientras estas y sus aliados persisten en la vía de las armas.
Por el momento nada indica una situación optimista para la solución de la crisis siria y detener la violencia, la cual, según dijo Mahatma Gandhi, «es el miedo a los ideales de los demás».
