Por Víctor M. Carriba *

Naciones Unidas (PL) Una andanada de problemas que van desde el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y el narcotráfico y el crimen organizado en Latinoamérica hasta la situación en el Medio Oriente y el conflicto en Siria, marcaron el inicio del nuevo año de trabajo de la Asamblea General de Naciones Unidas. 

Casi 200 discursos fueron pronunciados durante 11 sesiones desde el podio del plenario del máximo cuerpo de la ONU para clamar por avances hacia una añorada, pero hasta ahora inexistente, reforma de la organización mundial.

Demanda ilustrada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, al afirmar que Naciones Unidas no puede seguir sin aplicar las decisiones que adopta ni ser cómplice de un Consejo de Inseguridad ni de intervencionismos y unilateralismos.

Para buena parte de los países subdesarrollados ese asunto, unido al cambio climático, la crisis económica, la pobreza y el hambre, la violencia contra la mujer y otros, constituyen temas de importancia cardinal con vistas al trabajo inmediato de la ONU.

La demanda por el levantamiento del bloqueo norteamericano contra Cuba fue reiterada por unos 40 oradores, en su gran mayoría jefes de Estado y de Gobierno y cancilleres, como los de Brasil, Namibia, Suráfrica, El Salvador, Gabón, Ghana, Bolivia y Gambia, entre otros.

Esa exigencia provino con mucha fuerza de parte de la región caribeña por boca de los líderes de Guyana, Antigua y Barbuda, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Saint Kitts y Nevis, Barbados, Suriname, Granada, Dominica y Trinidad y Tobago.

También fue expuesta por Belice, Belarus, Botswana, Ecuador, Corea Democrática, Vietnam, Venezuela, Sri Lanka, Siria, Angola, Guinea Ecuatorial, Lesotho, Tanzania, Chile, Nicaragua, Rusia, Santo Tomé y Príncipe y la República Popular Lao.

Varios de esos dignatarios demandaron además la exclusión de Cuba de la lista de Estados terroristas, elaborada de manera unilateral por la administración estadounidense.

Sobre la región latinoamericana se escucharon, además, manifestaciones de saludo al anunciado inicio de negociaciones entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Asimismo, hubo reiteraciones a favor de los derechos de los pueblos indígenas, de la Madre Tierra y de la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y expresiones de temor, por parte de las islas caribeñas y del Pacífico, por el impacto del cambio climático y la subida del nivel de mar.

De ambos lados del Atlántico resultó casi unánime el apoyo a la decisión de Palestina de solicitar próximamente su ingreso en la ONU en calidad de Estado No Miembro.

Al mismo tiempo abundaron las críticas a Israel por la construcción de asentamientos de colonos israelíes en los territorios palestinos ocupados, causa fundamental de la paralización de las negociaciones de paz desde hace dos años.

La larga lista de asuntos analizados durante los debates incluye también el respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados, desarrollo sostenible, proliferación de armas nucleares, terrorismo, tráfico de personas y comercio ilícito de armas pequeñas.

Sin olvidar la tragedia del desarrollo de África, las crisis en Somalia, Malí, los dos Estados sudaneses y la región del Sahel y el conflicto de más de año y medio en Siria.

La discusión de esta última cuestión tuvo como momento destacado la intervención del viceprimer ministro y canciller sirio, Walid al-Moallem, quien llamó a cortar el suministro de armas, financiamiento, protección y entrenamiento a los grupos terroristas en ese país y así poner fin a la violencia.

Al respecto, acusó a varios Estados de la región y señaló a Estados Unidos y Francia por inducir y respaldar el terrorismo en Siria.

El titular instó a todas las partes y grupos políticos, de dentro y del extranjero, a un diálogo constructivo para trazar «el mapa y el camino futuro hacia el establecimiento de una Siria más plural y democrática».

Por otro lado, las principales potencias occidentales y sus aliados reiteraron sus amenazas contra Irán por proseguir con su programa nuclear, el cual fue definido por el presidente iraní, Mahmoud Ahamadineyad, como «exclusivamente pacífico y en plena conformidad con sus obligaciones internacionales».

Toda esa amplia gama de problemas, crisis y conflictos tratados durante estos seis días en la ONU dan la pauta del trabajo que espera al nuevo período de sesiones de la Asamblea General hasta su próximo debate presidencial en septiembre de 2013.

Aunque el optimismo no prevalece, si de soluciones se trata.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.