irenegomezguitarra_227x227En 1991 Irene Gómez se convirtió en la primera persona que obtuvo el título profesional como guitarrista otorgado por el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia. La institución, que para entonces contaba con 80 años de existencia, había incorporado la cátedra solo hasta 1987, de manera particularmente tardía en comparación con el contexto latinoamericano, donde acciones de ese tipo se presentaron desde los albores del siglo XX.

El trasegar musical de Irene se remonta a su infancia, transcurrida durante la década de 1970, cuando una primera generación de guitarristas formados en el exterior, regresaba de sus viajes. Gentil Montaña (1942 – 2011) y Ramiro Isaza Mejía (1947 – 2003) no fueron los únicos, pero sí las figuras más visibles, que con el transcurso de pocos años empezaron a marcar huellas indelebles para el desarrollo de la llamada “guitarra clásica” en Bogotá, con implicaciones a nivel nacional. Montaña desde su labor como solista, Isaza Mejía como influyente pedagogo.

No sobra mencionar a Henry Rivas (1947 – c.2008), dotado guitarrista que, al igual que sus contemporáneos, emigró a Europa entrada la década de 1970, pero que a diferencia de ellos, se radicó en Italia, donde tuvo oportunidad de desarrollar una activa labor como solista. La distancia del medio musical colombiano, produjo su inexorable olvido. Con Montaña e Isaza Mejía, entró en contacto Irene Gómez ya durante los 80, en búsqueda de su propio camino como intérprete solista del instrumento, aún por entonces una rareza, mucho más al tratarse de una mujer.

Fue un afortunado momento, en  el que pudo empaparse de la labor adelantada por Isaza Mejía, gestor de varios espacios pedagógicos que incluyeron valiosos talleres con los guitarristas extranjeros que visitaban auditorios colombianos. Esta labor, sumada a los resultados alcanzados por el cuarteto de guitarras “Espiral”, conformado por Isaza y sus más destacados estudiantes, y los conciertos que estos últimos empezaban a dar como solistas, fueron argumentos de peso para que aquel emprendedor antioqueño fuera el responsable de abrir y liderar la cátedra de guitarra del Conservatorio, desde el año referido, hasta su sorpresiva muerte.

Los pasos dados por Irene Gómez desde su graduación en 1991 hasta el presente, hacen de ella una figura particular por completo en el ámbito musical colombiano. A los estudios iniciales en París, donde se ubicó desde el mismo 91 hasta e1996, se suman temporadas de concierto en los Estados Unidos, su actuación junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá en 1996, estudios de post-grado en The Julliard School  de Nueva York, y la publicación de cuatro producciones discográficas con un variado repertorio que cubre por completo los períodos estéticos de la guitarra desde la adopción que el instrumento tuvo en el temprano siglo XIX, de las características de construcción y técnica de interpretación que conllevaron su más notorio desarrollo como instrumento solista.

Irene Gómez en los Grandes Músicos Colombianos. Domingos 10am – 12 m. Repetición martes 10 pm – 12am. Radio Nacional de Colombia.