El intenso verano que azota a la Región Caribe, ha influido para que haya bajado en un 85 por ciento el caudal del río Guatapurí en Valledupar, a esto se suma el robo del agua tanto en desvío de corriente como por la utilización de motobombas para cargar carrotanques y llevarse el preciado líquido a otras poblaciones.
Esa situación afecta a los comerciantes informales que tienen sus negocios en el Balneario Hurtado, porque el flujo de visitantes bajó y con esto sus ventas también, siendo que de allí derivan el sustento diario para sus familias.
Según algunos bañistas, no hay tanta agua para poder disfrutar un baño y de esa manera mitigar un poco el calor debido a la alta temperatura que en horas de la tarde llega hasta 37 y 38 grados centígrados bajo sombra.
Además del verano que mantiene seco al río, se le suma el desvío del mismo afluente con acequias que son utilizadas para el riego de cultivos y mantenimiento de las fincas cercanas, localizadas en el norte de la ciudad y la utilización de motobombas por parte de personas inescrupulosas que se llevan el agua en carrotanques hacia otras poblaciones del Cesar, La Guajira y Magdalena, en medio de la impotencia de las autoridades locales.
Los usuarios del balneario Hurtado que los fines de semanas disfrutan en familia con sancochos y asados y que deseen bañarse, debe construir barreras con piedras en el lecho del mismo río, para contener el agua formando una especie de represa y de esa manera poder disfrutar del baño, por cuanto el afluente está seco, al igual que los profundos pozos que se hacen cuando el nivel de las aguas es alto.
La banca de la margen derecha del río, se encuentra destruida por la acción de las turbulentas aguas que fueron socavándolas en el pasado período invernal. Lo que antes era agua, ahora son gigantescas piedras, lo que para la mayoría de turistas es una tristeza que el afluente de gran inspiración de composiciones vallenatas y lugar insignia de esta tierra, se encuentre de esa manera, debido al accionar de la mano del hombre que ha desforestado las cuencas hidrográficas sin preocuparse de volver a sembrar árboles para que el río no siga deteriorándose con su ínfimo caudal, que en algunas partes del balneario, se puede atravesar de un lado al otro por encima de las piedras sin mojarse los zapatos.
Los pocos turistas que llegan al balneario, los vallenatos que también se dan cita en ese lugar y los mismos vendedores ambulantes y estacionarios, expresaron su preocupación por la sequía del Guatapurí, lo que ha generado la reducción del bañista en un 90 por ciento, porque consideran que no hay lugar especial para disfrutar de sus aguas.
A los vendedores del balneario Hurtado les preocupa la desviación de las corrientes hacia fincas y sitios aledaños, porque hasta el momento no existen medidas sancionatorias por parte de Corpocesar contra esas personas que se roban al Guatapurí.
Puntos de vista
Leonor Campo, vendedora: “Yo tengo más de 25 años de estar vendiendo aquí, pero en ésta última época las cosas han cambiado. La gente ya no quiere venir al balneario, porque está seco. Antes yo vendía hasta 400 mil pesos un sábado o un domingo y ahora, no he vendido ni siquiera para pagar el taxi que me transporta”.
Waldimer Ascanio Pérez, turista de Ocaña, Norte de Santander. Me habían hablado bellezas de este sitio y por eso vine hasta aquí, pero así como está el río, seco, no dan ganas de uno bañarse. Hay que reforestar la cuenca, para que en época de verano el rio no sufra estas consecuencias, señaló. El Pilón

