Bogotá, 5 mar (PL) El ministro colombiano de Hacienda, Mauricio Cárdenas, admitió que el paro de los caficultores en demanda de soluciones a la crisis que afronta el sector tiene una dinámica distinta a la Federación Nacional de Cafeteros, que consideran ajena a su problemática.

El objetivo de esa institución, surgida en 1927, es promover nacional e internacionalmente la producción del grano y mejorar el nivel de vida de los cafeteros, quienes afrontan en la actualidad la mayor crisis de su historia, asociada a un nivel de pobreza extrema, argumentan.

Cárdenas integra una comitiva de cuatro titulares del gabinete presidencial, a quienes el mandatario Juan Manuel Santos envío la víspera a recorrer los departamentos donde las protestas son más candentes: Cauca, Huila, Caquetá Nariño y Antioquia.

Los tres restantes son el ministro del Interior, Federico Renjifo; el de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y el del Trabajo, Rafael Pardo.

La misión encomendada fue dialogar con los huelguistas y convencerlos de que acepten los subsidios anunciados el fin de semana último por el Gobierno y levanten el paro, lo cual fue rechazado por los manifestantes quienes decidieron continuar sus protestas e incluso avanzar con estas en marcha pacífica hacia Bogota.

La propuesta de las autoridades estatales contemplan un incremento de

60 mil pesos colombianos a 115 mil (de 33 a 63 dólares) por carga de 125 kilos del grano para aquellos productores dueños de menos de 20 hectáreas de tierra, y de 95 mil pesos (52 dólares) para quienes posean más de 20 hectáreas.

Uno de los líderes del paro, Luis Gonzaga, declaró a medios de prensa: Si los ministros tuvieran la oportunidad de visitar cuatro o cinco de nuestras casas se enterarían de las condiciones infrahumanas en las que estamos viviendo hoy las familias cafeteras.

Mientras Cardenas,el jefe de de las finanzas públicas, sostiene que «una cosa es el Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC), que es un complemento, y otra el precio de sustentación» (que les permitiría a los cafeteros afrontar el costo de producción y obtener un aumento del 30 por ciento).

En su opinión, el precio de sustentación representa la tranquilidad absoluta absoluta para los caficultores, pero le costaría al Gobierno unos tres billones de pesos (unos dos millones de dólares) ademas de que otros sectores pedirían lo mismo. Mi misión, reiteró, «es cuidar la chequera del Gobierno».