Imelda-DazaPor Imelda Daza Cotes

“Los que mueren por la vida no merecen llamarse muertos” – Alí Primera

Hugo Chávez fue ante todo un hombre visionario y un líder político comprometido con la segunda y definitiva independencia de América Latina y el Caribe; tuvo claro que para lograrlo era indispensable consolidar un proceso de integración regional. Trabajó con ahinco en esta dirección y dejó un legado importante. Impulsó la creación de organismos como ALBA, UNASUR, CELAC y el fortalecimiento de MERCOSUR, inspirado siempre en un sentimiento antiimperialista, antihegemónico y liberador. Antes había protagonizado la derrota del ALCA en Mar del Plata en 2005 cuando, con admirable elocuencia, convenció a la mayoría de los mandatarios asistentes de rechazar la propuesta imperial. De esa manera trascendió en la historia del continente pero se ganó el odio del imperio, de sus aliados y de todo el aparato mediático a su servicio que no ha vacilado en sus ataques, calumnias y campañas de desprestigio contra la figura del líder bolivariano y contra su labor de gobierno, empleando para ello libretos de sobra conocidos
En su querida Venezuela todos los esfuerzos y empeño del gran líder se orientaron a la reivindicación de los olvidados de siempre, a pagar una deuda pendiente con los pobres de Venezuela que habían protagonizado las más recias protestas contra un modelo neoliberal que los oprimía y los tenía al borde del desahucio. Eran las mismas recetas que ahora, la Europa en crisis, le aplica a sus sufridos ciudadanos.

Chávez surgió en el momento adecuado, cuando su pueblo demandaba un liderazgo fuerte, firme y consecuente. Trabajó sin descanso en jornadas extenuantes, fue lector incansable, ansioso por comprender cada vez más y mejor las complejidades de la política y de los problemas sociales. Amó a su pueblo y consagró sus talentos y su capacidad de servicio a la causa popular. Fue un hombre profundamente humano en el verdadero sentido de la palabra, generoso, altruista y solidario, poco le importó ser vilipendiado por quienes responden a intereses ajenos a la causa de los desfavorecidos y a la defensa de la dignidad popular. Fue un ejemplo para muchos cristianos que, ajenos a los mandamientos de su iglesia, se olvidan del amor al prójimo y consagran su práctica religiosa al culto del egoismo para pensar siempre en primera persona. Chávez dejó de ser un individuo para convertirse en un pueblo. Supo, como pocos, interpretar fielmente ese entrañable sentir caribeño, llanero y latinoamericano e inspirado en los ideales socialistas supo ser el vocero de millones de hombres y mujeres de todas las edades que nunca antes habían tenido voz y resueltamente se propuso recuperar para su país los ingresos provenientes del petróleo para dedicarlos a la atención de las necesidades urgentes en las áreas de salud y nutrición, educación, vivienda, recreación, cultura, infraestructura y en general al bienestar. Era imposible resolver tantos problemas en escasos 14 años de gestión. Es una lástima que su labor quedara inconclusa, pero los logros a mostrar son innegables
La noticia de su fallecimiento no sorprendió a nadie, se esperaba, se sabía, pero dolió y duele no sólo en Venezuela y en Latinoamérica sino en muchos lugares del mundo. En Europa el hecho fue destacado en todos los medios hablados y escritos. No todos compartían ideales con Chávez, pero ninguno pudo ignorarlo.

El infortunio nos privó de un gran líder, de un hombre excepcional, gigante político, imprescindible y quizás irreemplazable
Qué vendrá ahora? Es difícil saberlo, las predicciones históricas no suelen ser muy acertadas y especular es muy arriesgado, pero el pueblo venezolano ha dado muestras de madurez política y de vocación pacifista. El proceso liderado por Chávez tiene falencias, como es apenas normal en una obra de tal envergadura, pero los logros están ahí, son visibles y algunos irreversibles; el proyecto de país es bien conocido por la dirigencia del partido de gobierno y por la mayoría de los venezolanos. Se espera que, asimilado el golpe, retomen con ímpetu el legado de Chávez y continúen avanzando. Ecuador, Bolivia y Cuba tal vez asuman un liderazgo más notorio en la tarea de afianzar la integración latinoamericana.

Pero Chávez seguirá vivo por siempre en la conciencia de su pueblo y de quienes compartimos sus ideales
Como anotara el filósofo Atilio Boron: Gloria al bravo Chávez!!!