Mariangola, este exótico nombre con sabor a africanidad, proviene de una planta de flores blancas con olor a azucena, eran unos arbustos de varetas flexibles que los vaqueros usaban para fustigar a los caballos. Las había en abundancia a orillas del río, según le contaron a Jose los abuelos, en especial el maestro Blas Orozco Monsalvo, quien llega de Valledupar en 1940 a ejercer como maestro de la escuela. A él y a otros los considera un soporte importante en las reminiscencias, revivir y recopilación de una serie de historias que enriquecieron su libro “Sabanas de Mariangola.”
Hablar de José Atuesta Mindiola no es tan fácil, hombre polifacético docente de biología en el Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo de Valledupar, escritor, poeta, gestor cultural, fundador de varios grupos literarios, columnistas de revistas y del diario El pilón. Jurado de la canción inédita y piquería en el Festival vallenato. En 2009 la Fundación Festival de Mariangola le rinde homenaje en la VI versión del Festival “Tierra del Cachaquito”. Autor de la “Danza del Tigre” (premiada en concursos regionales de danzas) y del Himno de Mariangola cuyos arreglos musicales los hizo el maestro Armando Pulido.Una de cuyas estrofas dice:
Nuestros abuelos recuerdan las flores
a orillas del río, de blancos aromas
y de ellas tomaron el nombre
por eso te llaman, a ti Mariangola.
El Poeta
De José, no es posible hablar sin escudriñar sus raíces, en especial sin hacer alusión a la memoria de su progenitora esa distinguida y abnegada maestra rural, Doña Juana Mindiola de Atuesta, quien debió haber abonado con el amor y la ternura que la caracterizó el terreno de su personalidad y en efecto la semilla cayó en tierra fértil. Ella llegó al pueblo cuando sólo contaba con unas veinte casas. Organizó no solo la escuela, sino la iglesia y muchas obras más. Allí nace José en 1954. Su padre aficionado a la poesía, era un gran lector de quien aprendió mucho.
Conocido a veces como “El poeta de los árboles”, acredita un buen número de obras literarias, algunas de ellas premiadas en varios concursos. Ha publicado seis libros de poesías: en 1982, el primer libro de poemas , A los ojos de todos; en 1991, Dulce arena del Musengue, alusivo esta última palabra al artefacto que utilizamos para espantar los mosquitos; en 1996, Estación de los cuerpos; en 2001, un Tambor roto en la pisada; en el 2004, Valledupar desde la otra orilla; en 2010, Metáforas de los árboles; en 2011, Sonetos vallenatos. Además, dos libros de décimas, en 2006 Decimas vallenatas y en 2008, La décima es como el río. Ha sido incluido en las antologías nacionales: Poemas a al padre en la poesía colombiana (2006) y Poetas de fin de siglo en la poesía colombiana (1999).
Su obra poética, cultural y como docente ha sido reconocida por diferentes encuentros e instituciones: En1986 obtiene el primer premio de poesía en el Departamento del Cesar con la obra titulada Cantos de Falena. En 1994 fue galardonado por la Cámara Junior y por la Asociación de Educadores del Cesar. Participó en el Concurso Nacional “Que descanse en paz la guerra” convocado por la Casa de Poesía Silva en Bogotá (2003), donde también obtuvo un premio.
Fue premiado en el II Concurso de Historia Regional y Local del Cesar, convocado por Gobernación y la Universidad Popular del Cesar (2007) con la escogencia y publicación de su obra de historia local “Sabanas de Mariangola”.
De su libro Metáforas de los árboles, leamos apartes del poema Monólogo de un árbol citadino
Caligrama de fiesta son mis flores.
Soy silabario para los pinceles de la luz.
Para el mendigo, el sombrero de su alcoba.
Para el pájaro, el atril de su escritura.
Para el perro, la pared de su llovizna.
Es un lenguaje de la cotidianidad, son las del entorno. Todos somos amigos del árbol y a medida que nos adentramos en la lectura del poema, vemos cuánto tiene que ver con nuestras vidas. Todos de una u otra manera nos comunicamos con él: las aves, el colibrí, el poeta, el hombre común, el de la selva- Es “para el mendigo el sombrero de su alcoba, para el perro la pared de su llovizna”… Metáforas de los árboles, es un sólido follaje de versos donde hay que adentrarse para disfrutarlo, porque su lenguaje poético imprime fuerza y una nueva visión poética universal.
También asalta los sentimientos su creatividad al hablar de “los colores del sonido”, con expresiones variadas, diversas. Es un mundo nuevo de la poética que degustamos en metáforas que “ahogan de ceguera los diversos rostros de la luz”. Sus poesía nos muestra una visión diferente de la tradicional, una visión acompañada por el buen manejo de la metáfora y de diferentes figuras literarias, en las que interactúan el hombre y su entorno, a veces caótico, o pleno de significados poéticos como en la expresión “…los pájaros dormidos en gajos de luceros” o en «Nunca el cielo se oscurece/ si hay amor en la mirada».
Ha sido incluido en las siguientes antologías: La poética de autores cesarenses, 1992; Poemas al padre en la poesía colombiana, 1997; Voces de fin de siglo en la poesía colombiana, 1999.
El Decimero
Es un maestro en este género a tal grado que casi todas sus columna en el diario El Pilón las cierra con una décima. Un aporte del idioma español donde poetas como Vicente Gómez Martínez Espinel comenzó a ensayar su estructura hasta convertirla en estrofa una forma métrica de diez silabas. Que por fortuna ha quedado anclado en nuestro ámbito con el verso de ocho sílabas que conserva gran identidad con nosotros. Fluye de manera espontánea, con facilidad, se identifica en forma natural con nuestra expresión poética y los ritmos elementales del lenguaje. Sus temáticas proceden del vivir cotidiano, del ingenio de la creatividad popular, de la vida misma asumido con una grandeza de alma que a veces lleva a la nostalgia, con musicalidad propia que escuchamos con naturalidad. Es poesía popular, cronista cuyas creaciones son valiosas para la preservación de nuestra identidad. Uno de cuyos ejemplos vivientes, quien ha hecho de este formato de narración casi su sello personal, está con nosotros y es José Atuesta Mindiola.
En 2009 fue en representación de Colombia como ponente en el XVII Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, en Las Tunas (Cuba).
Fue uno de los invitados para representar a Colombia por La Universidad Mayor de San Marco de Lima, Perú, a través de la vicerrectoría de investigación al Primer Conversatorio de Décimas de Iberoamérica y la Maratón de recitales, en de noviembre de 2012, con decimistas o decimeros de Argentina, Venezuela, Chile, México, Perú y Colombia, en compañía del profesor y músico cordobés, Ricardo Olea Hernández, quien es el autor del libro “La décima en el aula”.
De Lima recibe la siguiente comunicación: Apreciado amigo, le remito el rodante, creado por el decimista Cesar Huapaya del Perú, para la difusión dela décima de América Latina y de España. Tengo el honor de ser el coordinador de la página triangulo tricolor, para publicaciones de decimistas de Ecuador, Venezuela y Colombia. En el rodante 40, estaré publicando la piqueria en décimas de Emiliano Zuleta y Antonio «Toño» Salas, en homenaje al festival vallenato.
Publicó en 2006 Décimas Vallenatas; La décima es como el río. 2008. Presentadas en un disco compacto (C.D) denominado Décimas al decimero acompañado con la voz del cantador Joaquín Pertuz Barrios.
Para finalizar no nos queda sino decir que cada ser humano está en sus palabras y en cada una de ellas está impresa el alma de quien las escribe y plasma sus sentimientos, como es el caso del profesor José Atuesta Mindiola.

