Después de una larga parada en el Festival Vallenato, regresa este año a la competencia Luis ‘el cieguito’ Manjarrez como agradecimiento a la memoria de Rubén Toncel un verseador fallecido quien fue el que lo motivó a competir en los festivales.
Como un homenaje a la memoria de su amigo y paisano Rubén Toncel, quien lo indujo a ser repentista regresa al Festival Vallenato Luis ‘El Cieguito’ Manjarréz, verseador que desde 1978 ha sido protagonista de todos los certámenes de la piquería que se realizan a lo largo y ancho de Colombia.
Por decisión propia y basado en injusticias que según él se dan en los resultados de las competencias, había resuelto no participar más en este tipo de rondas pero este año no podía fallarle a su mentor, ‘El Turpial de Pondorito’ recientemente fallecido y por eso viene a versear para perpetuar su memoria.
Con casi doscientos Festivales en su haber, Luis tiene la certeza de que aún tiene madera para seguir en la lucha y lograr la tercera corona en el Festival Vallenato de Valledupar en el que junto a su hermano Alcides Manjarréz, en un tiempo fueron los competidores de mayor trascendencia de ese evento.
A pesar de que su hermano ha tenido un mayor palmarés en su historial de repentista, Luis no se considera inferior a él y deja a expensas del público para que califique quien es mejor que el otro, en una franja que le heredaron a su padre quien al igual que ellos también era invidente.
Luis ‘El Cieguito’ Manjarréz reside en San Juan del Cesar, La Guajira, cuyo entorno le alimenta de la inspiración parea estar en cada festival sin la necesidad de repetir versos una modalidad que se ha vuelto común en casi todos los verseadores.
“Me siento satisfecho con todo lo que la música me ha dado porque uno consigue buenas amistades y su platica pero no me siento a gusto con los gobernantes de La Guajira porque nunca nos ha brindado el apoyo que nosotros nos merecemos”, acotó este cultor de los versos.
Luis atribuye la decadencia de la piquería a los mismos organizadores de los festivales, los jurados y de ellos mismos pues no reglamentan leyes certeras a las que tengan que ceñirse lo que ha desbordado un facilismo que ha traído a varios competidores prefabricados que llegan a la tarima con versos aprendidos y sin la secuencia de la verdadera temática, es decir responden con temas totalmente diferente a los que el rival les insinúa.
“Nos tocará formar escuelas e incentivar a los competidores pero esto se hace con el apoyo del gobierno, así solamente se puede rescatar este fragmento del folclor que en realidad viene de capa caída.
Cantar de tarima en tarima unas veces ganado y en otras perdiendo, le ha permitido a este trota mundo del verso, levantar a su familia constituida por su esposa y 10 hijos, ninguno de los cuales le ha seguido sus pasos, pero en cambio unos nietos según el “ya quieren meterse a la candela”, dijo-.
Publicada porWilliam Rosado Rincones/VANGUARDIA
