fanescaPor Nuriem De Armas

Quito, 25 mar (PL) En un ritual que toma varios días de preparativos, las familias ecuatorianas llegan a la semana santa listas para cocinar y degustar la fanesca.

Reunidos y entre amigos se brinda este plato típico que contiene al menos una docena de variedades de granos y otros ingredientes que aderezan su cocción, muy alimenticio y que se consume tradicionalmente por estos días de fe religiosa.

Cuentan las leyendas que la fanesca fue creada por monjes a fin de cumplir con el ayuno, pues su poder alimenticio es tal que elimina la sensación de hambre durante todo el día.

Frijoles tiernos de cualquier tipo (excepto el negro), maíz, habas, arvejas, mellocos (tubérculo andino), lentejas y chochos (semilla andina); además lleva col blanca, cebolla blanca, maní tostado y molido, leche y crema de leche y sambo tierno (una variedad de calabaza), son los componentes de ese plato tan peculiarmente ecuatoriano.

Para servirla se le incluye tajadas de plátano maduro frito, de huevo hervido, ají picante y se acompaña con bacalao seco y una empanada de harina de trigo.

Por estos días es común recibir invitaciones para comer la fanesca y en las calles abundan las recomendaciones de los comercios gastronómicos para que se adquiera este plato.

De acuerdo con las tradiciones ecuatorianas más sincréticas, cada ingrediente de este plato representa al número de apóstoles biblicos.

En vísperas del Domingo de ramo en Quito se elaboró la fanesca más grande de Latinoamérica.

Según el Ministerio del Turismo se utilizaron en su preparación 650 litros de leche, mil 500 huevos, 120 litros crema de leche, 50 litros de mantequilla, 200 kilogramos de habas, 180 de arvejas, 180 de pescado seco, 160 de chochos, 160 de choclos, 220 sambos y 100 zapallos, entre otros ingredientes.

Añadió que el resultado de la venta de esta fanesca, a gran escala, se destinó a proyectos solidarios para apoyar a sectores vulnerables y en situación de desventaja socioeconómica.

El evento tuvo su colofón con capacitaciones, mesas redondas para debates de diversos temas de turismo, eventos masivos y concursos gastronómicos.

Esta Semana santa en Ecuador es tiempo de fanesca, de reflexión y de recogimiento espiritual de unos 11 millones de personas que profesan la religión católica.