Fray Alexánder piensa que la Semana Santa momposina se está convirtiendo en un ‘show’.
En este Mompox detenido en el tiempo, donde todo es viejo, y huele a viejo, las leyendas e historias de tiempos idos hacen parte de esta fructífera región macondiana.
Cuenta la historia que San Luis Beltrán, santo de la Iglesia Católica que estuvo en esta isla calurosa en la época de la colonia, cuando estaba recogiendo sus pertenencias para irse y no regresar, exclamó: “de Mompox, ni el polvo”, se sacudió las sandalias y se marchó.
Muchos afirman que una centella cayó del cielo ratificando la sentencia. Fray Alexánder Rincón Ariza, sacerdote de la comunidad de los Dominicos, oriundo de Villavicencio, con pinta más de artista que de sacerdote, afirma que la leyenda de la frase del santo puede ser cierta, pues esta comunidad ha tenido siempre sed de Dios, pero es muy tradicional con sus costumbres; de pronto el santo sintió cierta oposición a su labor evangelizadora, y de ahí la célebre frase, me lo dice mientras nos sentamos en una reconfortable salita a desmenuzar la obra de los Dominicos en Mompox.
Esta orden es contemporánea con la de los Franciscanos, pues San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán las fundaron en los años 1209 y 1216, respectivamente. Desde ese entonces, la orden ha mantenido como filosofía los estudios religiosos y la evangelización.
En la época de la Colonia, junto con los jesuitas y los franciscanos, esta comunidad que regresó nuevamente a esta villa hace exactamente siete años, hizo de Mompox un santuario religioso. Cuando les tocó marcharse por causa de la expropiación en tiempos del general Mosquera, las comunidades religiosas se marcharon. Para Fray Alexánder, el hecho de que los santos e imágenes de las procesiones de la Semana Santa se guarden y se arreglen en casas de familia, marca la ausencia de dichas comunidades en esa época. Esa tradición es conservada hasta nuestros días.
LA IGLESIA Y LA SEMANA SANTA DE HOY. Para Fray Alexánder, que a pesar de ser un sacerdote joven ya es síndico de la compañía, la Semana Santa de Mompox mantiene la tradición por sus procesiones, siendo la del Jueves y Viernes Santo las más imponentes, pero para él, hombre dedicado al servicio de Dios, la considera como un show religioso, donde la espiritualidad y la fe se han ido perdiendo. Muchos viven esta fiesta alejados de Dios; aún así, para esta época Mompox es la vitrina para mostrar como reliquia religiosa.
Descomplicado, extrovertido y muy franco en su forma de hablar, este fray dominico, cuando lo vi llegar en bicicleta, con zapatos deportivos, pantalones cortos y su melena bien cuidada recogida, me dije que si era cura estaba en presencia de un hombre que está en la onda de los tiempos modernos.
Había visto en estos días a los padres dominicos caminar por estas calles que parecen que despidieran fuego, con sus hábitos imponentes que transmiten santidad y respeto. “El hábito nos hace iguales y es símbolo de pobreza” me dice mientras comienza a colocarse una por una las prendas del tradicional hábito. Cuando terminó de colocárselos, le dije: “aunque el hábito no hace al monje, usted así ya tiene cierto aire de santo”.
Por José Deyongh Salzedo /El Heraldo
Especial para EL HERALDO
