Bogotá, 4 may (PL) Un aguacero tempestuoso de apenas 40 minutos bastó para desatar el caos en la ciudad colombiana de Barranquilla, capital del norteño departamento del Atlántico, donde el cuerpo de bomberos tuvo que atender 10 emergencias.

Entre estas el rescate de pasajeros a bordo de vehículos varados por las aguas en el centro histórico, incluso el del conductor de una ambulancia.

Las calles se inundaron rápidamente con un aguacero que los barranquilleros calificaron de macondiano, propio más bien de una de esas arrasadoras tormentas de verano, según manifestaron.

Varios colegios, inundados por las lluvias tuvieron que suspender las clases. Es la segunda borrasca de este tipo que azota a Barranquilla en lo que va de año.

Situaciones similares se presentaron en los últimos días en las regiones Andina, Orinoquía y el Pacífico colombianos, donde las lluvias huracanadas y las tormentas eléctricas obligaron a las autoridades a poner en vigor las señales de alerta amarilla, en previsión de cualquier emergencia.