leandrodiaz-1Por su ceguera, Leandro fue llamado el ‘Homero’ de Colombia por la exministra Consuelo Araujonoguera.

Leandro Díaz, el llamado poeta de la música de acordeón que supo espantar la angustia de las sombras a punta de versos y de parranda, se fue del mundo terrenal. Poco a poco Colombia y el mundo han visto cómo los escasos juglares del vallenato que hicieron grande este género, se han ido despidiendo y dejando un legado maravilloso para el folclor nacional.

El turno fue para Leandro Díaz, quien hasta su último respiro se mantuvo en pie, luchando y componiendo de vez en cuando los versos más hermosos que alguien puede escuchar.

Hoy, grandes exponentes de la música vallenata, con tristeza en sus miradas y con luto en su alma, despiden al gran artista que dio apoyo y guía para su formación artística y personal.

Carlos Vives, cantante y compositor samario, quien le rindió homenaje a Díaz en sus cantos, recordó ayer al maestro y todas las anécdotas que envuelven al mundo del vallenato. “Recuerdo estar todos reunidos y contando historias de Leandro. Ivo ha sido los ojos de su papá”.

“Hice esta composición de mañanita, en ella llevo el recuerdo de mi pueblo. Aquí va representada La Provincia, su música cadenciosa y muy bonita que invita a tomar un trago al parrandero”, recordó con cariño Vives esa estrofa en la que menciona la llegada de Leandro y su hijo Ivo a la parrandita. “Esa canción quedó inolvidable. Este tema lo grabé en el disco Clásicos de la Provincia II”.

Carlos Vives anotó que “le doy gracias a la vida por haberme puesto en el camino de Leandro Díaz, por hacerme entender que mi futuro no era Hollywood, sino Valledupar”.

Asimismo, el compositor Alberto ‘Beto’ Murgas, expresó “que con mucha nostalgia recibimos esta noticia, con sentimientos encontrados, con él vivimos muchos momentos de alegría y hoy es un día de mucha tristeza para todo un país y el folclor.

Carlos Vives y Leandro Díaz
Carlos Vives y Leandro Díaz

Pero, sobre todo, hoy más que nunca debemos recordar lo que el maestro Leandro nos nutrió a la generación siguiente, con él aprendimos muchas cosas que no podremos olvidar. Con el maestro aprendimos a ser picarescos, reflexivos al narrar y cantarle a las vivencias de nuestro pueblo, de nuestro diario vivir”.

Por su parte, Thais Escalona, hija de otro grande del vallenato, en conversación con EL HERALDO manifestó que “yo iba a la casa de Leandro nada más a darle un abrazo, a saludarlo, a que me contara las historias. Yo pensaba que La Diosa Coronada era una historia mágica.

Estando pequeña le preguntaba al maestro que cuando la diosa mueve el ‘caderaje’ se siente el rey más engreído, ¿cómo es esa diosa? Y él me respondía: “Ay, hija, esa es una vieja chancletuda”. A mi estas palabras jamás se me olvidan porque me bajó de la nube en la que estaba. Lo que él hace con ese tema es como una parodia y una burla con el enamorado y con ella, porque estaba despechado ya que la vieja no le paró bolas”.

Otra persona que recordó al maestro fue Felix Carrillo, compositor e historiador, quien señaló que “yo tengo la siguiente reflexión: estamos felices porque Leandro nos salvó y construyó un camino que gracias a Dios hoy transitamos con mucho orgullo. Es un hombre grande, maravilloso, que nos llenó la vida de poesía, de amor. Dios le mandó una mente maravillosa para que creara esas grandes canciones, como La gordita, que la grabó Jorge Oñante; Matilde Lina que grabó Alfredo Gutiérrez, y otras igual de importante como La Diosa Coronada.

Finalmente, Peter Manjarrés, representante de la nueva ola, expresó que “estoy muy triste porque se fue uno de los últimos juglares y a la vez estoy preocupado en que la nueva generación no se olvide de la esencia de la música vallenata. Por eso trato siempre de rescatar esos temas que hicieron grande a nuestro vallenato”.

Por Brenda Romero Martínez y Tere Sánchez Pineda/El Heraldo