Por Fausto Triana, enviado especial *

Freedom Park, es un parque y museo que explica la historia de Sudáfrica desde la formación de la Tierra hasta los tiempos actuales.Pretoria (PL) De la mística, los ancestros, tesoros de 3,6 billones de años, resistencia y colonización hasta el sueño finalmente realizado, Sudáfrica muestra hoy el Freedom Park, la síntesis perfecta de la existencia de la Nación Arco Iris.

Un sueño no es un sueño hasta que no sea compartido por la comunidad

entera, la frase que resume el museo Hapo, una expresión del pueblo Khoisan, sirve para apuntalar la idea de Nelson Mandela de dotar a los sudafricanos del Freedom Park.

La iniciativa, lanzada en 1999 cuando todavía el Premio Nobel de la Paz y tenaz luchador contra el apartheid era presidente de la República, tenía el propósito, según sus propias palabras, de mostrar a Sudáfrica la dignidad que merece.

A aquellos que sufrieron el dolor, que llevan cicatrices también,

debemos disfrutar de la experiencia de la libertad y comprenderla, apostilló Madiba, el hombre que pasó 27 años de cárcel y es símbolo de la paz y la reconciliación del país.

El Freedom Park es un complejo de 52 hectáreas ubicado en la montaña de Salvokop, cercano al centro de Pretoria, la capital administrativa de

Sudáfrica, y se inspira en el concepto de diseño del afamado poeta y escritor Mongane Wally Serote.

Wally Serote, Premio Pablo Neruda de Chile, entre otros lauros

internacionales, hizo una interpretación arquitectónica del concepto de la instalación, amplia y abarcadora, llevada a cabo por el grupo constructor Stefanutti Stocks.

Detalles exquisitos, buen gusto, armonía y sentido lacónico de imágenes y textos con música subyugante, hacen sumamente agradable la visita al museo Hapo por donde se inicia el recorrido, en el umbral del amplio parque del complejo.

Fue el 22 de abril de 2013 cuando abrió sus puertas el museo, aunque

desde el mismo momento en que Mandela elaboró su propuesta en 1999, el Freedom Park comenzó a tomar forma en distintas etapas.

El diseño minimalista hace expedito el tránsito por las siete secciones de Hapo: Tierra (desde la creación del capítulo de Africa); Ancestros (desde la perspectiva física y espiritual); Pueblos (las variadas civilizaciones y la genuina evolución de Africa durante cuatro mil años).

Asimismo, Resistencia y Colonización (la llegada de los

colonialistas europeos a fines de los años 1400 y el cambio impuesto a

la cultura africana); Industrialización y Urbanización (explotación a

larga escala de minerales y el impacto en la población nativa con el

trabajo forzado).

Completan la saga de Hapo los episodios Nacionalismo y Batalla (la

lucha por la democracia, el pacto entre Boers y británicos y el

nacimiento del apartheid en 1948); y la construcción de la Nación y el

Continente.

LIBERTAD DE UN PARQUE

El Freedom Park a cielo abierto comprende 14 espacios, consagrados a

temas relacionados con las guerras, la paz, los héroes, el recuerdo y los recintos de meditación y espiritualidad, con una vista espectacular de Pretoria.

Dos puntos especiales colocan a Cuba y Latinoamérica en primer plano. A priori, khumbuto, el Memorial que resume los ocho principales conflictos que sacudieron a Sudáfrica, desde las guerras precoloniales hasta la batalla por la liberación.

khumbuto significa el lugar de las remembranzas y sirve de preámbulo al Wall of Names, una vasta estructura de muros que lleva inscritos actualmente a 75 mil nombres de los 150 mil de su capacidad.

Destacan precisamente los nombres de los combatientes cubanos caídos en Angola en una lucha que influyó decisivamente en el fin del apartheid y permitió la independencia de Namibia.

Vale subrayar que las denominaciones de los diferentes elementos del

Freedom Park, que es una respuesta de la Comisión de Verdad y

Reconciliación del Gobierno de Sudáfrica en homenaje a los caídos, se

refleja en varias de las lenguas habladas en el país.

En la Galería de los Líderes resalta la figura del revolucionario

argentino-cubano Ernesto Che Guevara, al lado de un Anfiteatro con aforo

para dos mil personas.

Además, el Santuario, la Llama Eterna, el Arbol de Olivo plantado por el ex mandatario Thabo Mbeki en 2002 y el Renacimiento con 200 juncos sembrados de 32 metros de altura.

Luego un área a la cual no se puede ingresar con zapatos, Isivivane, está en rincón de las reflexiones en la espiritualidad del continente

africano. A pocos metros hay nueve árboles Umlahlankosi que representan a las nueve provincias sudafricanas.

Según la tradición, las ramas de los Umlahlankosi sirven de medios de transporte de los espíritus en su partida desde el lugar de la muerte hasta el pabellón de los decesos.

Nelson Mandela acaba de cumplir 95 años y aunque su salud es bastante delicada y sigue ingresado en un hospital de Pretoria, de alguna forma debe sentir el orgullo de que como predijo, «no estará lejos el día en que el pueblo tenga su sitio sagrado».

* Enviado especial de Prensa Latina a Sudáfrica