La Habana, 10 sep (PL) Las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) continúan hoy aquí tras la invitación de la insurgencia a centrar el debate en la participación política.

En la jornada de ayer, que dio inicio al decimocuarto ciclo de las pláticas, la guerrilla dijo que urge volver al orden de la agenda atendiendo a lo que está pactado desde los inicios del diálogo.

Ninguna de las partes puede pretender variar dicha agenda, tal como en ocasiones ha ocurrido por acción unilateral del gobierno, recordó Pablo Catatumbo, integrante de la delegación insurgente en La Habana, ciudad sede de los diálogos desde que se instaló la mesa en noviembre último.

El segundo punto de la agenda versa sobre la participación política. Con anterioridad, ambas partes llegaron a un acuerdo parcial en lo referido al tema agrario.

Durante la conferencia que dio inicio al ciclo, la insurgencia también criticó la represión militar ejercida por el gobierno sobre la protesta ciudadana que con motivo del paro nacional se desarrolla en esa nación.

Los problemas que tienen inconforme al pueblo más humilde, y reclamando justicia en las calles, no pueden ser enfrentados con medidas de represión militarista, dijo Catatumbo.

Según la guerrilla, las fuerzas de seguridad han causado la muerte de 17 personas, unos 850 heridos, y más de medio millar de personas se encuentran a la espera de sanción judicial.

Esto sucede -agregó el guerrillero- en un momento en que precisamente se debate en la Mesa de Diálogos el asunto de las garantías de oposición política que deben tener los partidos y movimientos políticos, como también los movimientos sociales a los que tradicionalmente se les desconoce estos y otros derechos fundamentales.

La paz se debe construir desde ya cesando esa infame represión desatada contra los de abajo y garantizándole sus derechos civiles; entre ellos el derecho a la protesta y a la oposición política, opinó.

Las FARC criticaron también la designación del nuevo ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, «un protagonista y representante del círculo de latifundistas que han acumulado tierras baldías mediante trucos y simulaciones jurídicas», declararon.

Además, censuraron la ratificación de Juan Carlos Pinzón como titular de Defensa, a quien consideran un «parlanchín que sataniza la protesta y ordena al ejército su aplastamiento a sangre y fuego».