Bogotá, 28 nov (PL) Un centenar de defensores ambientalistas colombianos se reunirán desde hoy aquí en un frente común para proteger los páramos del país, muchos de ellos amenazados por la megaminería.

El I Encuentro de Defensores y Defensoras de los Páramos en Colombia aunará a delegados de todas las regiones en el capitalino Jardín Botánico, quienes buscarán alternativas para salvaguardar estos ecosistemas, que propician el agua a los habitantes de esta nación suramericana.

En la cita, organizada con el apoyo de la Secretaría de Ambiente y el Instituto Alexander Von Humboldt, se presentarán proyectos sobre cómo poder proteger estos recursos naturales y se realizará una presentación de la situación real en el país.

Durante dos días los participantes debatirán y construirán una agenda común para el fortalecimiento de las acciones que permitan la defensa y preservación de los ecosistemas, que corren también peligro constante por el cambio climático y la ampliación indiscriminada de la frontera agrícola.

Colombia cuenta con la mitad de los páramos del mundo y el más grande del planeta, el de Sumapaz, en Cundinamarca, el de Chingaza, y el de Santurbán, en el norteño departamento de Santander, donde se han protagonizado duras protestas de los habitantes por las actividades mineras en la zona.

El de Santurbán, por ejemplo, cuenta con una extensión aproximada de 150 mil hectáreas entre dos mil 800 y cuatro mil 290 metros sobre el nivel del mar y abastece de agua a 2,2 millones de colombianos.

Según cifras divulgadas por el especialista Guillermo Maya, el 82,1 por ciento de las hectáreas que conforman su parque nacional, están destinadas a multinacionales, empresas nacionales y personas particulares, entre ellas la canadiense Eco-Oro, con siete títulos.

Un reciente artículo del sitio http://www.lasillavacia.com, da cuenta que el país posee 1,9 millones de hectáreas de este ecosistema único de alta montaña sin contar otro millón de hectáreas que se conoció hace poco por una cartografía del ministerio de ambiente.

Esas 900 mil hectáreas nuevas de páramo, añadió la fuente, están hoy desprotegidas de actividades como la minería.