Marc Anthony ofreció una gran fiesta llena de luz, pirotecnia, color sabor y b aile.
Transpiración e inspiración fueron las protagonistas de una noche en la que el histrionismo de Marc Anthony y la pasión de Carlos Vives brillaron.
Vives encendió los ánimos de los 30 mil asistentes al concierto, al iniciar su presentación cantando Déjame entrar, continuó con el Rock de mi pueblo, Quiero verte sonreír, Ahí llegó yo. Del nuevo álbum, Corazón Profundo, interpretó Bailar contigo, Hoy me desperté en otro lugar y Volví a nacer.
En su show compartió tarima con varios artistas cartageneros y del Caribe, entre ellos su pupila y participante de la primera edición de la Voz Colombia, Adriana Redondo, y el reconocido compositor magangueleño Martín Madera.
“Llegó la hora de partir sin medir distancia y ni sombra quedará de aquel amor”, con estos versos el ganador del Grammy, acompañado de su hermano, Guillermo Vives, inició su pequeño pero sentido homenaje para el gran Diomedes Díaz.
Se apagaron las luces y daba la impresión de que el artista se iría sin cantar La fantástica. En medio de la penumbra expresó: “esta canción no resume lo que realmente eres Cartagena. Manuel Zapata me dijo Domingo Benkos Biohó se libertó en Cartagena y en la Matuna fundó Palenque”. En ese instante la tribuna se estremeció y junto a él entonaron la canción en honor a la Heroica.
Carlos Vives estremeció a la audiencia al cantar ‘La fantástica’, tema dedicado a Cartagena.
Marc Anthony, por su parte, regaló sensualidad y caldeó las pasiones de las espectadoras. El salsero ofreció una gran fiesta llena de luz, pirotecnia, color, sabor y baile. Presentó canciones de las pasadas producciones discográficas como, Tu amor me hace bien, Ahora quién,Vivir lo nuestro y ¿Cómo es él?
Pero lo mejor estuvo al final. Cuando el boricua se despidió de la clamorosa multitud y en al aire quedó un signo de resignación al no haber interpretado el tema esperado por todos.
De repente como un rayo estruendoso, Marc Anthony irrumpió de nuevo en la tarima mientras en los altoparlantes sonaba la pista de Vivir mi vida que derritió la voluntad de las fanáticas, muchas de ellas rallando en el éxtasis al punto de no poder contener las lágrimas.
Y como si fuera poco, el cantautor se desabotonó la camisa mostrando su marcado físico lo que desató la pirotecnia en el coliseo de la avenida Pedro de Heredia.
El concierto más esperado de este fin de año en Cartagena, también contó con las presentaciones de Rafael Santos, Dayan Díaz, Danny Daniel, Mr Black y Poncho Zuleta. Todos entonaron canciones en honor al Cacique de La Junta. Según los asistentes al concierto, entre los cuales hubo personalidades de la política y la farándula nacional, las presentaciones de los artistas centrales fueron impecables.
Rafael Santos homenajeó a su papá. Con menos de la mitad de los 50 mil asistentes a estadio Jaime Morón, el homenaje a Diomedes Díaz empezó a las 3:00 de la mañana.
Rafael Santos, el hijo de Diomedes Díaz, se presentó por primera vez después de la muerte de su padre.
Su hijo mayor, Rafael Santos, en la primera presentación que hace luego de la muerte de su padre, interpretó seis canciones del fallecido artista. “No quiero ser un remplazo. Estoy aquí como el primogénito del gran Diomedes Díaz”, así inició su homenaje al emblemático cacique, interpretando la canción La Plata.
El hijo mayor de Diomedes, con lágrimas en sus ojos, manifestó que antes de morir su padre, le prometió que cantaría sus canciones hasta el día que se muera. A un colega y Mi primera cana fueron algunas de las canciones que entonó el artista, en compañía del rey vallenato, Álvaro López.
Marc Anthony escogió el mismo hotel. El intérprete de Vivir mi vida quedó tan enamorado con la vista del Hotel Armería Real en el barrio Getsemaní del Centro Histórico de Cartagena, que en esta nueva visita a la ciudad heroica lo volvió a escoger.
Marc Anthony se hospedó en el lujoso hotel desde su llega a Cartagena el sábado a las 2:00 de la tarde, hasta cerca de las 4:00 de la mañana de ayer cuando partió en su avión privado a Estados Unidos.
POR: REDACCIÓN/ EL HERALDO
