walfredo_gutierrez_cuando_le_hacia_entrega_del_acordeon_a_la_menorWalfredo Gutiérrez, director de la fundación Corraleritos, cuando le hacía entrega del acordeón a Zheyla Saleth.

Están a la espera de la respuesta del presidente Juan Manuel Santos.
El nombre de Zheyla Saleth Ospina Mendoza es noticia en las calles, redes sociales y medios locales y nacionales. Su historia no es trágica como el Siniestro de Ovejas, pintoresca como La diosa coronada ni mítica como La gota fría, pero ha sonado tan fuerte como los aires de un vallenato.

El sueño de tener un acordeón de manos del presidente Juan Manuel Santos tras pedírselo en un Consejo de Ministros que presidió en Sincelejo, no la ha hecho más artista, pero por lo menos sí más reconocida aunque a sus 8 años este no era su ideal.

Yo te recuerdo en todas mis parrandas. Ayer cumplió 13 días de tener en su vivienda del barrio Majagual el instrumento que a nombre del Presidente de la República le entregó la Alcaldía de Sincelejo, que por su apariencia destartalada daba la impresión que había servido para animar varias parrandas vallenatas.

Ana Mercedes Mendoza, madre de la menor, había anunciado que devolvería el acordeón porque estaba en malas condiciones y no le permitiría a su pequeña hija ser la gran acordeonista que soñaba.

A las 10:00 de la mañana y cuando Mendoza y Zheyla se disponían a devolver el acordeón, llegó hasta su residencia Walfredo Gutiérrez, director de la Fundación Corraleritos de Majagual, con uno nuevo.

“La Administración nunca tuvo la intención de que recibiera el acordeón vieja, es más aquí están las pruebas entre ellas la factura del acordeón. La entrega simbólica se hizo el 26 de junio y el acordeón llegó el 27”, dijo Gutiérrez.

Ante esto Mendoza aseguró que esta fue otra de las razones que la motivaron a devolver el acordeón vieja, “porque hasta ahora me enteré que nunca fue de Zheyla sino que se la prestaron para un acto simbólico. A mí no me hablaron nada de eso, solo que esa era el acordeón que el Presidente le entregaba a la niña”.

Al tiempo que le recibía el acordeón en mal estado, Gutiérrez le hizo entrega a Zheyla de otra Hohner Rey Vallenato que, a diferencia de la anterior, se encontraba empacada y con una factura de compra por valor de $1.400.000.

El que no vuela no sube. La madre de la menor se negó a recibir el instrumento y aseguró que solo espera que el Presidente le responda la carta que llena de agradecimiento, pero también de consternación, le escribió para contarle lo sucedido. Después tomará una decisión.

“La verdad es un poco triste la decisión tomada porque mi labor es ayudar a cumplirle el sueño a Zheyla, pero me encontré con la sorpresa que no la quiere recibir. Solo quiero decir que mi Fundación está abierta y cuando ella lo crea conveniente su acordeón y su beca estarán ahí”, dijo Gutiérrez.

Zheyla deberá esperar un poco más por su sueño de tener su instrumento — por lo menos hasta que su madre se la pueda comprar— mientras tanto su historia quedará inmortalizada como “El pedazo de acordeón”.

POR: LAURA TOSCANO/EL HERALDO