Gustavo Gil
Una dualidad idiomática, a la que él denomina “los duendes”, es lo que ha experimentado durante 70 años el poeta panameño Arysteides Turpana. “En un mundo dominado por el castellano” él escribe en su lengua nativa, dulegaya, familia lingüística del chibcha, como “una forma de preservarla y mostrarla al mundo”, como él explica.
Arysteides es poeta, crítico de cine y ensayista. Pertenece a la etnia gunasdule, y admite que al principio “fue difícil para él ser tratado como ‘diferente’ durante sus años de estudiante” pero ahora ve como una ventaja dominar esas dos lenguas.
En 1966 publicó su primer libro de poemas y cuentos titulado Kualuleketi y Lalorkko, y hasta el momento ha publicado otros cinco.
El poeta ha estado en la ciudad esta semana durante la edición 2014 de PoeMaRío y estará presentándose hoy en la clausura a las 6:30 p.m. en la Plaza de la Paz.
p ¿Cómo hace para elegir en cuál de sus dos lenguas escribir?
r No tengo ningún problema en escribir en las dos lenguas. En ese sentido la poesía me ha permitido trascender las fronteras del idioma. Tengo un par de duendes que me dictan lo que debo escribir y cada uno habla una lengua (entre risas) entonces dependiendo de cuál de ellos me hable así es el idioma en el que escribo.
p ¿Que tan difícil ha sido entrar al mundo con su dialecto?
r Actualmente se está presentando el fenómeno de la educación bilingüe intercultural en nuestro país y en toda América Latina. Ahora el castellano es la segunda lengua. Sin embargo en mi infancia éramos maltratados por hablarlas en la escuela.
p ¿Cuál es el estado actual de la poesía indígena?
r La poesía de América Latina tiene mucha vitalidad. En particular los escritores en lenguas nativas son conscientes del reto que tienen por delante para mantener viva su lengua y fortalecerla frente a la influencia de las demás. Hay buenos representantes como Natalio Hernández en México, el colombiano Hugo Hamioy Juagibioy o Ariruma Kowii en Ecuador.
p ¿En qué se inspira al momento de escribir sus poemas?
r Escribir poesía viene por un rapto de inspiración, no es algo constante. Depende de las circunstancias que lo motiven a uno. Fundamentalmente yo escribo dos tipos de poemas: una es la social y la otra es la amorosa, aunque inconscientemente meto algo de ecología.
