
Líbano, 5 ago (PL) Extravagancia, versatilidad y, sobre todo, desparpajo de coreografías y ritmos presagian hoy una particular sacudida a la ciudad libanesa de Biblos cuando suba al escenario de su festival internacional el cantante y músico afro-belga Stromae.
Avalado por la venta de más de 2,5 millones de copias de su segundo álbum «Racine Carrée» (Raíz Cuadrada), el artista belga de padre ruandés llega a la edición de este año decidido a revelar algunas pistas de lo que la crítica considera su «fórmula secreta» para embelesar a un público multigeneracional.
Stromae -nombre artístico que adoptó con la escritura alterada de Maestro- ganó celebridad en 2010 con el rítmico «Alors on danse?», de gran venta en el mercado discográfico europeo, y en el reciente año multiplicó su fama con «Formidable», «Tous les memes» y «Ta Fete», entre otros acordes.
Al anfiteatro de Biblos, situado junto a orillas del mar Mediterráneo, sube aupado por gran difusión en radio, televisión y medios digitales del orbe, incluso en países no francófonos, así como por su indiscutible triunfo en los premios Victoires de la Musique (versión francesa de los Grammys).
Ganó tres de las seis nominaciones en cuatro categorías, todo con el mérito añadido de que escribe y produce su propia música con canciones muy atractivas y letras de meditado lirismo.
El cantante, que recrea en sus letras una perspectiva transgresora de formalismos sociales, cautivó con su íntimo y cadencioso «Papaoutai», pieza en la que se asegura aborda su drama personal de no haber conocido a su padre muerto durante el genocidio de los tutsis en Ruanda (1994).
Con fans de todas las edades, el cantautor francófono seduce también por la creatividad artística de sus videoclips, en los que intercala escenarios de los años 60 del pasado siglo, denuncia social, consejo a las nuevas generaciones y reivindicaciones a la tolerancia, incluida la libertad sexual.
Al caluroso verano de Biblos, Stromae añade este martes más temperatura con un espectáculo de claro «showman» en el que, a juzgar por su trayectoria, incluirá actuaciones completas con coreografías, costumbrismo y proyecciones de video para cada canción.
Muchos apuestan aquí a que resultará ineludible para Paul Van Haver, su verdadero nombre, expresar su condena a la agresión militar de Israel a la Franja de Gaza o patentizar solidaridad con Palestina, tal como ya hizo en el propio escenario el grupo británico Massive Attack.
Desde su apertura en la edición 2014, el 3 de julio, también han deleitado a un público heterogéneo Yanni, el pianista Lang Lang, la banda Epica, el veterano jazzista Mulatu Astatke, además de intérpretes árabes como Marcel Khalifé, Ibrahim Maalouf, Guy Masnoukian, la banda Beirut y otros.
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