
Este fenómeno explicaría por qué la temperatura atmosférica del Planeta Tierra se ha mantenido relativamente estable desde 1998.
Los negacionistas del cambio climático sostienen que el calentamiento global se detuvo en 1998.
Aquel año fue el más caluroso de la historia, ya que el Planeta Tierra venía culminando una subida de un grado anual desde 1850, cuando el ser humano comenzó a emitir masivamente gases de efecto invernadero con la Revolución Industrial.
Pero, en los últimos 15 años, el aumento de la temperatura atmosférica se ha ralentizado. En lugar de continuar subiendo a buen ritmo, la gráfica de la temperatura del planeta parece aplanarse, como cuando un niño sube corriendo por un tobogán y luego camina por su cima.
Los científicos llevan una década en busca de este calor desaparecido, que debería estar en alguna parte, porque las emisiones de CO2 a la atmósfera no han dejado de batir récords año tras año. Y si hay más CO2, un gas que retiene la energía emitida por la Tierra tras recibir la luz del Sol, la temperatura atmosférica debería dispararse. Pero el hecho es que se mantiene relativamente estable desde finales de los años noventa.
La comunidad científica ha intentado explicar este fenómeno con más de una docena de teorías diferentes, como los cambios en la actividad del Sol, el aumento de la contaminación procedente de China e incluso las erupciones volcánicas.
Ahora, los científicos creen haber encontrado el calor desaparecido en el fondo del océano Atlántico. “El calentamiento global no se ha detenido. Toda la columna del océano se está calentando de manera ininterrumpida”, explica Ka-Kit Tung, profesor de la Universidad de Washington (EEUU).
Según sus datos, el calor que debería estar en la atmósfera batiendo los récords de temperatura, ha viajado de manera masiva desde las aguas superficiales hasta las profundidades de los océanos Atlántico y Antártico. Detrás de este fenómeno se encontraría la llamada “cinta transportadora oceánica”, una corriente que lleva agua salada, y por lo tanto más pesada, desde los trópicos hasta el Atlántico Norte, donde se hunde junto al calor que almacena. “Cuando cambie el ciclo oceánico, habrá otro periodo de rápido calentamiento global, como el que tuvimos en las últimas tres décadas del siglo XX”, vaticina Ka-Kit Tung, quien junto a su colega Xianyao Chen, de la Universidad Oceánica de China, han analizado decenas de millones de medidas de la temperatura oceánica en océanos de todo el mundo desde 1970. En su estudio, publicado en la revista Science, exponen que durante la “pausa”, el Atlántico ha almacenado más energía que el resto de océanos juntos. Este calor se encuentra a profundidades a partir de los 300 metros.
Por otra parte, el climatólogo neozelandés Kevin Trenberth, sostiene tras sus estudios que el verdadero ladrón del calor atmosférico es el océano Pacífico. Según sus conclusiones, el fenómeno conocido como Oscilación Decenal del Pacífico, que cambia cada 20 o 30 años, está provocando un afloramiento de agua fría en este océano, desencadenando un descenso de las temperaturas.
Más allá de cuál de los dos océanos sea el verdadero causante, los últimos estudios dejan claro que el cambio climático no se ha detenido en absoluto, sino que, más bien, se ha escondido. Tanto Tung como Trenberth coinciden en la misma frase: “El calentamiento global continúa”. De blog Materia*
