“Como un pesebre”, es la descripción del pueblo, por su ubicación en la cordillera.
Cuando Mark Grieco llegó por primera vez a Marmato, un pueblo de Caldas enclavado en la cordillera de los Andes, se dio cuenta que realmente parecía un pesebre.
El cineasta llegó a Colombia buscando historias sobre la minería, en un recorrido que estaba haciendo por toda Suramérica. “En Marmato encontré unas condiciones especiales porque las bocas de las minas estaban al lado de las casas y el oro que se sacaba quedaba en la economía local”, asegura Grieco, quien agrega que todo cambió “cuando una multinacional canadiense (Medoro Resources) empezó a comprar las minas en 2006 para un proyecto de minería a cielo abierto”, por eso se ha ejercido una presión “por parte de la empresa y el estado para que los habitantes se vayan del pueblo y poder hacer el proyecto”.
El director y fotógrafo participó ayer en un conversatorio en el marco de la muestra de documentales ‘Ambulante’, en el que se exhibió el documental, con el que ha ganado varios premios, entre los que destacan el premio Candescent del Festival de Cine de Sundance, tres premios India Catalina del Ficci 2014 y el galardón del jurado al mejor documental en el Festival Internacional de Cine de Seattle.
Esos reconocimientos son importantes para Grieco en la medida en que ha visibilizado una problemática que no solo afecta a ese pueblo caldense. “Lo que más importa de mi cinta es que muestra la realidad y la voz del pueblo de Marmato”, explica Mark en un español del eje cafetero mezclado con su acento gringo, que aclara lo aprendió “con los mineros del pueblo”.
La satisfacción más grande la tuvo el pasado 1 de agosto cuando exhibió el filme a los marmateños. “Viven 2.000 personas en el pueblo y asistieron 1.000”, cuenta el documentalista con una sonrisa que asoma desde su frondosa barba, y prosigue, “todos llegaron impecablemente vestidos para verse en la pantalla”.
Grieco estuvo durante siete años en Marmato conviviendo con sus habitantes, capturando la transformación física, social, cultural, ambiental, política y económica que sufrió el municipio desde la llegada de la multinacional. “Muchos no entendían que pasaba en su pueblo hasta que vieron la cinta, ese tipo de conciencia es la que debe generar un documental”, finalizó Mark.
