Izuburu Nikumuyun, así llaman los arhuacos a los sitios donde deben depositarse los residuos sólidos que desde el 2008 acopian 22 comunidades de esta etnia en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Baterías, bolsas, botellas y otros desechos sólidos son recolectados en costales que luego, a lomo de mula, son transportados a los puntos de acopio. Los desechos pos-consumo de empresas como Bavaria, Tetrapak, Juan Valdez, Familia y Cocacola, entre otras, que en el marco de su responsabilidad social se han convertido en los principales aliados de la Corporación Horizonte que lidera el proyecto Sierra Viva, estrategia que busca limpiar y conservar la sierra, a través de la cultura de reciclaje.
En algunos sectores, los desechos eran enterrados, práctica que según los mamos (líderes espirituales) envenenan la madre tierra, por lo que ahora son trasladados a la cooperativa de recicladores en Valledupar, Coorrenacer.
Aprender a manejar adecuadamente los residuos sólidos no es una tarea fácil, por lo que es fundamental el trabajo de los Awiuya, como se llaman a los docentes arhuacos. Uno de ellos es Juan Marcos Chaparro que con 11 años de experiencia, desde la escuela les inculca a los niños la cultura del reciclaje y la importancia de cuidar el medio ambiente.
“Una pila o batería tiene la capacidad de contaminar 30 metros a su alrededor y tiene la capacidad contaminar 175 mil litros de agua. Tenemos que enseñarlos, lo que ya está fuera de servicio a su lugar, porque la basura no se bota, la basura se recoge”, explicó con los ejemplos que a diario utiliza con sus estudiantes.
Para Juan Marcos las clases de ecología en el marco de la cosmovisión (visión del mundo) ancestral arhuaca son claves para garantizar el cuidado de la madre tierra por parte de los futuros guardianes de la Sierra.
“Enseño que si yo me aparto de esos residuos no quiere decir que yo voy a estar libre; si se contamina el suelo, las plantas que crezcan va a absorber esa sustancia y nos va a afectar de manera indirecta”, agregó el Awiuya.
Resultados
En los siete años del proyecto se han recolectado 300 toneladas de material reciclable dejando en evidencia que las malas prácticas en el manejo de basuras son de vieja data.
Los principales contaminantes eran los mismos nativos, colonos y turistas, por lo que crece el número de gestores ambientales a cargo de Saúl Tobías Mindiola.
“Nosotros en el pueblo arhuaco le ponemos el alma al cuidado de la naturaleza, porque acá más que el reciclaje motivamos es al manejo adecuado de los residuos que entran a la Sierra”, dijo luego de la inauguración de una de las nuevas casetas de recolección de residuos en la comunidad de Jimaín.
“Las casetas son de almacenamiento que nos permiten optimizar el proceso logístico, es decir, hay gente que desde 14 horas en mula viene bajando la basura y necesitamos almacenarla para que aquí que tenemos carretera podamos utilizar los vehículos para llevarlos a las cooperativas de recicladores”, precisó Carolina Castelblanco, directora de la Corporación Horizonte.
A Jimaín también se desplazó el director de responsabilidad social y sostenibilidad de Bavaria, Diego Molano, quien se comprometió a fortalecer el programa Sierra Viva con la construcción de ocho casetas.
“La Sierra Nevada es el corazón del mundo y tenemos una responsabilidad como compañía de asegurar que los residuos que producimos vuelvan en su mayoría a ser reutilizados”, afirmó el funcionario tras sostener un encuentro con los indígenas sobre avances, proyecciones y retos del programa.
Los Wiwas también quieren reciclar
Los líderes de Sierra Viva dieron a conocer que la comunidad indígena Wiwa, también poseedora de una vasta zona de la Sierra Nevada de Santa Marta, ha solicitado su participación en el programa como resultado de la gestión positiva de manejo de residuos sólidos que ha evidenciado en la comunidad Arhuaca.
A largo plazo el proyecto busca establecer el sistema de recolección permanente asegurando así la conservación de este territorio y sus características ambientales. Para ello va a involucrar a las otras etnias que cohabitan en la sierra como los Kankuamos, Koguis y campesinos.
Cabe anotar que solo entre noviembre y enero de 2014, fueron recolectadas 91.7 toneladas de residuos, de los cuales 48 correspondían a plásticos, 29 a vidrios y el resto a otros materiales.
Recuperación territorial
Además de la recuperación medioambiental con estrategias de limpieza y conservación, los indígenas también trabajan por recuperar territorios. Muestra de ellos es Jimaín, pueblo que con recursos del Gobierno Nacional ante la gestión organización del pueblo Arhuaco y la Confederación Indígena Tayrona fue construido con una casa grande de reunión (los Arhuacos la llaman oficina), una cocina, una casa de reunión para mujeres y 16 casas más pequeñas para alojar al personal durante las asambleas indígenas que se realizan en la zona.
A través de un ritual con los mamos mayores, hoy será bautizado el asentamiento Jimaín, ubicado a 30 minutos de Valledupar, en la vía que de esta capital comunica a Pueblo Bello. Jimaín es una región que consta de cuatro comunidades y alrededor de 800 indígenas, pero en su mayoría dispersos. El objetivo de los Arhuacos en este pequeño pueblo es ofrecer a sus hermanos la oportunidad de crecer culturalmente en la cosmovisión ancestral.
“El pueblo era virgen hasta hoy que será bautizado y podrá empezar a tener uso por los Arhuacos”, explicó uno de los líderes de la comunidad.
El soporte económico de estos Arhuacos se basa en la agricultura, cuyo principal cultivo es el café. Crían ganado vacuno, lanar (ovejas), cabras, cerdos y gallinas. Transportan sus productos en mulas, caballos, burros, vacas y toros, aunque también los utilizan para montar.
Las autoridades indígenas han venido comprando fincas en las zonas media y baja de la Sierra Nevada que comprenden la región de Jimaín desde 1996, ante la necesidad de recuperar estos predios con dos fines principales.
En primer lugar, el rescate de importantes sitios sagrados y por otro lado continuar con la reubicación de familias Arhuacas provenientes de Yerta, Cachua y Simonorwa, pertenecientes a la cuenca de los ríos Los Clavos y Ariguaná, donde las reservas de bosques son cada vez menores y era necesario disminuir la presión en las cabeceras de estas cuencas.
El confinamiento de su etnia es evidente, en algunas zonas ya no pueden transitar por ser propiedad privada y con esta estrategia buscan frenar la colonización de la parte alta.
¿Sabía usted que…?
La Sierra Nevada de Santa Marta fue declarada por la Unesco como reserva de la biosfera desde 1979. El resguardo Arhuaco que la habita comprende los departamentos del Cesar (municipios de Valledupar, Pueblo Bello y El Copey) y Magdalena (Aracataca y Fundación).
“Tenemos que enseñarlos, lo que ya está fuera de servicio a su lugar, porque la basura no se bota, la basura se recoge”: Juan Marcos Chaparro, docente arhuaco.
Por Martín Elías Mendoza / EL PILÓN

