OLYMPUS DIGITAL CAMERAPor Adalys Pilar Mireles

Bogotá, 1 abr (PL) Considerada la mayor necrópolis americana y entre las más atractivas del mundo, el parque arqueológico de San Agustín es preferido hoy por colombianos y extranjeros, quienes por lo general deciden pernoctar en sus hoteles y hospederías.

Declarado Patrimonio de la Humanidad, ese escenario en el departamento de Huila, es famoso por sus complejos funerarios, ubicados a unos mil 700 metros sobre el nivel del mar.

Entre sus reliquias sobresale el Bosque de las Estatuas, donde perduran grandes figuras talladas en piedra, muchas de las cuales integran conjuntos funerarios monumentales.

Las esculturas, caracterizadas por diseños que combinan rasgos humanos y animales, tumbas y ajuares mortuorios, son admirados por viajeros provenientes de todo el país y de otras naciones, los cuales arriban en grupo o individualmente durante el asueto de semana santa.

Actualmente, tenemos libre sólo el 20 por ciento de las instalaciones previstas para alojar a los visitantes, que deberán ocuparse en los días sucesivos, aseguraron funcionarios del sector turístico en esa localidad.

Aunque existen evidencias de asentamientos humanos desde el cuarto milenio a.C, las obras presentes en San Agustín fueron construidas durante el período denominado por los arqueólogos como clásico o intermedio, entre el año 200 a.C y el 800 d.C, aproximadamente, precisan estudios del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.

Las investigaciones realizadas corroboraron que se trataba de una sociedad cuyo principal medio de subsistencia era la agricultura.

Adicionalmente, la veneración a sus muertos era otro de sus rasgos distintivos.

Desde el siglo XVIII, importantes exploradores y científicos se han referido a este sitio, protegido del vandalismo y otros flagelos desde 1937 con la creación del Parque Nacional Arqueológico San Agustín.

El Cerro de Monserrate, donde radica una basílica de culto católico, resulta otro de los lugares muy frecuentados por turistas y peregrinos por estos días.

Además de sus atractivos religiosos, esa montaña de más de tres mil metros de altura, permite apreciar una de las panorámicas más hermosas de la ciudad de Bogotá.

rc/ap