Patrimonio silletero no se vestirá igual

Autor: Daniel Grajales /El Mundo|Medellin|2 de Julio de 2015

Cerca de cumplir seis decenios de tradición, el Desfile de Silleteros de la Feria de las Flores de Medellín cambiará la esencia estética de quienes portan las silletas.

Jueves_2_7_2015@@SilleterosViejos4Cuando tenía 17 años, María Teresa García, joven estudiante de bachillerato, compartía con sus compañeros del colegio la ilusión de participar en el Desfile de Silleteros. Era el año 2007, y el hecho significaba para ella un homenaje a la tradición de su familia, ya que en décadas pasadas su abuela Darta Alicia Zapata también había tomado la decisión de ser silletera.

Hoy, ocho años después, García parece revivir sus recuerdos para decir que el traje de silletera “no se lo enseñan a uno, no se aprende, es una tradición, siempre ha sido así”; ella no olvida que para desfilar usó el de su tía, el cual sigue considerando “un vestido hermoso”.

Y es que, desde su percepción, el traje silletero debe tener “una falda negra larga, la decoración debe ser muy precisa, con flores y bordado a mano, la camisa blanca, muy representativa por su caída en los hombros, también decorada a mano, alusiva a la Feria de las Flores”.

Lo que desconoce es que esa imagen que tiene desde niña cambiará próximamente.

A sus 24 años, García no verá más el traje de silletera como antes, ya que la Secretaría de Cultura y el Despacho de la Primera Dama de la Alcaldía de Medellín decidieron cambiar el traje de los silleteros y el próximo mes, al gritar “cuando pasa un silletero es Antioquia la que pasa”, los hombres y mujeres cuyo Desfile fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2003 y cuya cultura hace parte desde 2014 de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial (Lrpci), estarán vestidos de forma diferente.

“Vimos que había la necesidad de que los silleteros tuvieran un vestuario uniforme, y nuevo; por lo que nos dedicamos a investigar cómo se vestían los campesinos de Santa Elena. Porque hemos estado de distintas formas en esto, sabíamos que el vestuario no era el que habíamos visto en documentos históricos. Entonces, para corroborar esto, invitamos a un ‘consejo patrimonial’, por decirle así, en el que hubo historiadores, expertos en cultura y expertos en moda también, porque no estamos en el siglo XIX, estamos en el siglo XXI”, explica María del Rosario Escobar, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín.

La investigación

El rector de la Universidad Eafit, Juan Luis Mejía; la ex primera dama de la Nación, Lina Moreno de Uribe; la primera dama de Medellín, Claudia Márquez de Gaviria; la directora de la Feria Expoartesano, Alicia Mejía; además de los diseñadores de modas Camilo Álvarez y Miguel Mesa fueron los integrantes del equipo del que habla Escobar; el cual tuvo a su cargo precisar qué sí y qué no era tradicional en los silleteros contemporáneos, además de lo que debía cambiar.

“Hicimos un rastreo por la fotografía y la literatura del siglo XIX y el siglo XVIII, incluso la comisión corográfica. Encontramos que no desfilábamos con el verdadero vestuario con el que desfilaban los campesinos de Medellín el siglo pasado, porque hemos recibido mucha influencia nacional de otras herencias culturales y las hemos tomado como cosa dada”, dice la secretaria.

Según ella, en el traje que se conoce ahora desaparecieron “la ruana de Sonsón, la ruana que damos por antioqueña es la boyacense; la blusa que damos por antioqueña no es antioqueña sino más de la costa, etcétera”.

El literato Gregorio Gutiérrez González y el fotógrafo Benjamín de la Calle fueron referentes, según la secretaria, para “diseñar un nuevo-antiguo vestuario para los silleteros”.

En su relato, ella afirma que el proceso duró dos años, ante lo que el presidente de la Corporación de Silleteros de Santa Elena, Óscar Alonso Atehortúa, dice que “nosotros no participamos en la investigación como tal”.

Él acepta que “nos hicieron una presentación, hace dos meses. Para muchos de los silleteros todavía es una sorpresa, aunque la idea es generar un impacto en los mismos silleteros, en la comunidad”.

“Todos los silleteros, hace ocho años, para los cincuenta años del Desfile, tuvimos un vestuario nuevo, con un atuendo típico: que es el conformado de un pantalón negro, una camisa blanca y la ruana negra. Hubiese sido muy bueno que desde el principio nos hubieran invitado a participar. Desde que nos lo presentaron sí hemos hecho ajustes, mirando que se ajustara a la silueta, que fuera tradicional a los campesinos de Santa Elena, y los diseñadores han estado pendientes a ellos”, relata Atehortúa.

Jueves_2_7_2015@@SilleterosNuevos4Percepciones

A la espera de que este sea su cuarto Desfile de Silleteros, Julieth Estela Ríos no puede negar que “el uniforme que hemos usado hasta hora, el de siempre, para mí es el mayor orgullo que tengo, yo lo llevo a todas partes, es inclusive el que está en todas mis fotos”, por lo que siente “nostalgia” del cambio.

“Dicen que todo cambio es bueno. Según nos cuentan la historia, el traje que teníamos era más un traje costeño, en cambio el de ahora va a ser el de nuestras campesinas, iniciando el desfile, sin propaganda y sin nada. La blusa está muy bonita, el conocimiento que yo tengo hasta hora es la blusa y la falda, no me lo han mostrado completo, ellos dicen que puesto completo se ve muy bonito, vamos a ver cómo nos va y qué le parece a la gente”, dice.

En esa perspectiva, enfatiza que “será cuestión de costumbre”, frase común en otros dos de los silleteros que entrevistó este medio de comunicación.

“Yo he representado muchas veces a mis silleteros y me siento como rara de presentarme con el uniforme nuevo, vamos a ver cómo lo tomamos”, agrega Ríos.

Por otro lado, José Gustavo Patiño, silletero pionero dice que “si no lo van a dar, todo lo que es dado hay que recibirlo, hay que cambiar lo nuevo por lo viejo”, y que “el nuevo uniforme está bonito”.

El imaginario colectivo

Al respecto, el exsecretario de Cultura de Medellín, Jorge Melguizo, quien hoy es asesor de gobiernos como el de Argentina, precisa: “No sé cuál será la nueva propuesta de vestuario, ni cómo estará sustentada, pero recuerdo una historia que tiene que ver con el patrimonio, la de la Iglesia de la Veracruz, cuando fue restaurada por la Fundación Ferrocarril de Antioquia, a mí me gustaba más como estaba, la que habíamos visto cien años, la de piedra, que como quedó. Yo le decía al restaurador que no había que restaurarla como era sino como la gente la recuerda”.

En su opinión, “el patrimonio no es algo que se mete en formol, lo que recibimos es una herencia. En el imaginario de nosotros, el Desfile de Silleteros, desde el año 57. ha tenido un vestuario, que es lo que la gente ve en el desfile, yo no vería sentido en cambiarlo. Me da mucho miedo que por un capricho estético de algunas personas de la élite de la ciudad se vaya a variar una costumbre popular y campesina”.

Finalmente, la Dirección de Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura precisa a EL MUNDO que “el vestuario de los portadores de las manifestaciones culturales es de ellos, una forma de vestir no puede ser impuesta ni por el Estado ni por la sociedad a menos que vaya en contra de las normas establecidas. Es importante tener claro que las manifestaciones culturales se refieren al patrimonio cultural inmaterial, no al patrimonio material que se representa en las formas de vestir”.

Ellos concluyen que la inclusión de la cultura silletera en la Lista Representativa “no significa petrificarla, o que se deba ‘congelar’; por el contrario, la visión de patrimonio cultural inmaterial como patrimonio vivo se orienta a reconocer la cultura como un elemento dinámico de un grupo social que se identifica con tal manifestación y por ende, es propensa dicha manifestación de cambiar, transformarse y evolucionar”.

El secreto de los cambios

De acuerdo con el diseñador Camilo Álvarez, “la primicia de cómo es el atuendo no está en mis manos”, pero puede adelantar que en los materiales “hay una presencia de algodón importante, mezclas de poliéster para que les dé una apariencia importante” y que “toda la materia prima es colombiana”.

Su colega Miguel Mesa dice que “los elementos del traje que se lleva usando hace algunos años por los silleteros tienen los códigos muy cercanos al traje histórico. Pero algunos puntos se comenzaban a alejar. Por ejemplo los apliques con lentejuelas o bordados” y detalla que “la consulta dio como resultado una amplia gama de colores, el negro estaba presente pero con un carácter diferente al de la actividad silletera”.

Y así, todos los integrantes del equipo que determinó el cambio, al ser consultados por EL MUNDO, dijeron no poder revelar la información puntual sobre el nuevo vestuario. 

Quien sí lo describió fue el presidente de la Corporación Silleteros de Santa Elena: “El de los hombres es un pantalón oscuro, que, como al principio se pensaba que era café azul, café o negro. La camisa clara, beige, con un botón de artesano y un cuello artesano. El de las mujeres una falda con unos boleros de colores, la falda tradicional antioqueña es de mucha altura, es alta en la cintura, un poco esponjada, queriendo resaltar el color de las flores es más sobria, más bonita, pero muy elegante, tiene la paruma, el delantal blanco en el que los silleteros guardaban cosas, y el chumbe es una cinta decorativa que va entre la falda y el delantal, es un fajón de diez centímetros, hecho a mano. El sombrero de todos es aguadeño”. 

 

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